El silencio colectivo

La generalidad estructuralista que busca la formación del ansiado «Estado moderno» busca anteponer la subjetividad (entiéndase individualidad) como bien supremo. El sentido colectivista de los grupos emergentes es una utopía bien marcada, ya sea por el desplomo irreverente de las izquierdas-derechas que se han quedado en el costumbrismo extremista y dogmático.

La dogmatización de las ideas se antepone a la realidad como búsqueda del «bien común». Se estanca en el silencio uniforme de la verdad como sentido de lo abarcador —según el pensamiento jasperiano—, y se limita a lo propio, la individualidad en términos concretos. Desde el punto de vista estructural de la formación democrática del Estado, se limita la individualidad de los unos (ser) a la colectividad de los otros (deber). Vista desde los ángulos correctos, la univocidad de las ideas bien marcadas por el izquierdismo-derechismo extremistas establece la singularidad unilateral de la voluntad. Es decir, la individualidad busca establecerse a sí misma como la forma más exacta del obrar en sociedad (olvidando, por supuesto, lo social).

La doctrina santurrona del perfeccionamiento de un grupo como el único despersonaliza toda idea de colectividad. Lo uno jamás será lo otro, porque en lo otro están los más. El saberse colectivo es una búsqueda de los otros: los olvidados. Porque en el silencio colectivo siempre se es más lo individual donde se perpetúa el cinismo y lo totalitario.

La ética moralista de los «intelectuales organicistas» promueven la individualidad como producto de un mejor obrar. Esto es un error orgánico, porque todo grupo, cualquiera que fuera, se organiza para el encuentro con el «bien común» (deber ser).

En el debate secular toma auge la autonomía que constituye la conditio sine qua non del poder único y endeble (individualidad). Es aquí donde los grupos que promueven la legitimidad aduciendo ser las únicas formas sociales en busca del equilibrio plural muestran su desprecio a los otros. Los partidos políticos no pueden autoafirmarse los únicos salvadores porque esto implica mostrar su individualidad y el poco compromiso con el bien común; puesto que hacer política implica —según el pensamiento bobbiano— “el llegar a pactos con el adversario, el aceptar el compromiso cuando éste no sea humillante y cuando es el único medio de obtener algún resultado”.

cintillo de opinión

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: