Al otro margen mueren las personas

La invisibilidad en las realidades, inversas y contradictorias, del presente particularizado o reducido al significante «humanismo», del que solo las veredas interteóricas soslayan su idea utópica (en el mundo clásico) de un humanismo basado en la libertad. Entendiéndose ésta como producto social donde el hombre en su conjunto adopte su contexto histórico e irreversible. Donde libertad comprenda el destino que la palabra encierra en forma compleja. No una libertad basada en reduccionismos utópicos sino en positivismos lógicos.

Dicha libertad es la que se reclama en las márgenes olvidadas, llenas de paredes que carcomen, cada vez con más intensidad, sus interiores desprotegidos. Al desprecio de los otros se une el desprecio de sí. Porque las marginalidades son —en el sentido Bobbiano— producto de la desigualdad libertaria.

El hombre, en busca de su autonomía, se crea a sí mismo la idea de libertad. Esa idea responde, principalmente, cuando lo que lo aprisiona es la pobreza (pensémoslo así, como uno de los motivos). Para salir de esa pobreza, la marginalidad busca rehuir a otros espacios que le garanticen los derechos que se les niega. Entonces, para satisfacer las necesidades mínimas a las que puede optar el «humanismo inverso» no-libertario es el despojo de la voluntad impuesta. Esa voluntad impuesta es el mecanismo forzoso para cruzar fronteras y establecerse en el sueño americanista que se piensa. Lo contradictorio a esto es que se rehuye a un país del que la América mestizaha quedado inválida y que el historicismo moderno niega con supuestos deterministas y locales.

Pienso en la niña y su padre, que en busca de esa libertad que es la soñada por los más, rehuyen a la voluntad forzada, al ilusionismo utópico de una «mejor vida»; esto debido a las innumerables consideraciones que el reducto público, gobernado por el secretismo y el poder invisible, concretan su desprecio a los otros que suman la totalidad.

Nada más triste cuanto vergonzoso el tener que huir de un país desigual para funcionar como servil del capital utilitarista. Otras veces la desigualdad es el continente de la muerte, como ocurre las más. Nuestro deber histórico y las consideraciones modernas para la libertad debe girar entorno a los otros: los olvidados.

cintillo de opinión

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