Poesía y realidad (II)

  1. Poesía y responsabilidad

La palabra es responsabilidad del escritor, es un acto moral, un querer ser, o encontrarse en sí, en las letras, en el reconocerse de las voces que nos hablan a través de las páginas que cobran vida en los paraísos recreados o imaginados, otras veces, realidades tangibles que reverdecen en los árboles de individuos desubicados, desorientados en las grandes ciudades de hostilidades que promueven el cinismo, la incultura, el silencio y la soledad; cada día, que transcurre en estos tiempos de cometa, se encuentra el abandono de la responsabilidad —para deshonra de un nosotros— de la humanización; nos hemos perdido en el intento de recrearnos y encontrarnos, de reconocernos que somos un prisma en el espacio y que estamos destinados a sentir …Las líneas de nuestras manos como un eje, como símbolo de la memoria, de la identidad, esa que nos falta, que se encuentra triturada en los pantanos silenciosos de la vida: como una luna hendida en los espacios nocturnos que no logramos acabar —o que se encuentra acabado en el tiempo cíclico que hemos recreado.

A decir verdad, la existencia misma del poeta responsable —en el sentido global que la palabra reviste— es un acto, según Asturias, moral, porque el poeta debe ser eso “una conducta moral” que se encuentra con responsabilidad ante su patria, ante su entorno social que le rodea, porque, además, la patria del escritor es su lengua, sentenciaba Francisco Ayala. Y más que eso, debe buscarse, debe encontrarse en sí, y lograr encontrar a los más. Ser símbolo, ser memoria, ser consuelo, ser destierro, ser abrazos, ser cometa de verdades y realidades, ser noticia, ser todo, menos nada; porque ser poeta es mostrar un Luna park hendido en las siluetas del tiempo que encontramos, pero que, a la vez, ignoramos.

Entonces, sí, los poetas incomodan. Porque el poeta que lo es, nombra lo innombrable y hace de la palabra el mejor silencio de las estaciones para sentirse vivo, para encontrarse o no-encontrarse en las contradicciones que envuelven nuestras sociedades latinoamericanas. Busca rehuir del bullicio de las magnas civilizaciones, y se adentra en la cúpula de las realidades que lo envuelven, porque es eso, un querer ser —decir—, a pesar de las injusticias que nos rodean.cintillo de opinión

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