“El sexo relativo”

El discurso feminista que plantea Simone de Beauvoir hace 70 años respecto a los parámetros sociales que definen a una mujer como tal: “El ideal de la belleza femenina es variable; pero ciertas exigencias permanecen constantes; entre otras, y puesto que la mujer está destinada a ser poseída, es preciso que su cuerpo ofrezca las cualidades inertes y pasivas de un objeto”, no ha cambiado, ni ha pasado totalmente aún por el proceso de liquidez, sus bases sólidas no se han disuelto, tan solo se moldean nuevos estándares. El punto es que termina por tener las mismas bases misóginas y denigrantes hacia la mujer.

El “certamen de belleza” que organizó la Asociación de Estudiantes de la Escuela de Ciencias de la Comunicación “José León Castañeda” (AECC), bajo el discurso de empoderar a las estudiantes de la Escuela dista mucho de ese objetivo, y tiene una intencionalidad bastante grave y ofensiva respecto al objetivo moderno de liberar a la mujer de los estándares machistas, y las ha definido como un “sexo relativo”, como asegura Beauvoir; remarca aún más esa cuestión y lo peor es que sus líderes, en especial, su secretario general, el estudiante Guillermo Herrera, no puede aceptar que cometió un error.

El mensaje semiótico de la imagen es claro: los colores rosado y lila (definidos socialmente como colores “femeninos”), la referencia al proceso de comunicación que funge el logo de la Escuela de Ciencias de la Comunicación con vectores de mujer y una corona sobre ellas, denota el clásico estereotipo y connota las condicionantes sociales sobre lo que se ha definido que se debe hacer para ser una “mujer” que representa algo, deja fuera la libertad que tiene cada una para definirse.

El rosado y lila desde lo objetivo son simples colores, pero han sido condicionados bajo un significado machista, y los concursos de belleza (Miss) como una institución que precisa lo que es bello y lo que no, con la excusa de que esa mujer “bella” que lo gane pueda involucrarse y ser representante “bella” de una sociedad. Si se buscan promover actividades que fomenten la participación y empoderamiento femenino, se debe velar por romper viejos esquemas y promover que cada una defina su belleza y el ser mujer por sí mismas.

Por último, lo más importante, ¿por qué no dejar de buscar excusas y simplemente aceptar el error? Como grupo se limitaron a responder con excusas a una compañera que estuvo consultando porqué incitar a las mujeres a adoptar y participar en actividades que tan solo remarca el clásico estereotipo social machista; resulta en una gran falta de respeto para las estudiantes de la ECC al ofrecer tan mediocre actividad para involucrarse. Acaso, ¿nunca se van a diluir por completo esas bases sólidas machistas? Yo quisiera poder confiar y encontrar apoyo en una asociación que promoviera una libertad de poder expresarme como soy, no por obligación seguir un lineamiento de lo que se considera femenino. cintillo de opinión

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