Pensamiento Colectivista

Reflexiones en la era posdemocrática-


Los irreflexivos concienzudos de la patria posdemocrática no han hecho más que dirimir sus íntimas y amadas conclusiones en sentido subjetivista (relacionado al individuo como un ser corpóreo, social e individual). Es cierto, toda conclusión, análisis o reflexión parte de una cualidad común: el subjetivismo. Pero, cuando ésta se realiza en torno a un estudio reflexivo se convierte en análisis objetivo. Es así, cuando una persona medianamente ilustrada comienza a comprometerse con la palabra, con lo dicho.

Muchos de los filósofos y teóricos del liberalismo o liberismo —si se piensa en la libertad económica— han concluido que una sociedad es mejor en cuanto la esfera de la libertad es más amplia y la esfera del poder más restringida. Análisis que, como muchos, muestra una vaga sensación utopista. Sin embargo, hay relación al afirmar la libertad en forma amplia, entendiéndose como el razonamiento Bobbiano nos muestra: el estado mínimo y estado máximo.

Aunque Bobbio afirma, como conclusión de la doctrina liberal, que un estado mínimo (liberal) continuamente se convierte en libertad ampliada para la sociedad. Parece dejar de lado que el estado mínimo no es más que un conjunto de libertades para el individuo donde el Estado tiene mínima intervención, lo que es un peligroso sistema “minarquista”. No se puede dejar de intervenir, ni intervenir en lo mucho (estado máximo) en el manejo o en el ejercicio de la cosa pública, ni las ulteriores providencias sociales. Lo que cabe como estado “intermedio”.

El régimen democrático defiende a ultranza los principios colectivistas (los derechos de las mayorías). Pero, esto, conforme el tiempo se ha convertido en un vil aparato del neoliberalismo que profesa la idea vaga —pero que les ha servido a los grandes capitales— de la libertad económica (liberismo sistémico). No obstante, el uso indebido de la cosa pública, o la ingobernabilidad como tema central en el pensamiento contemporáneo, muestra de forma abstracta (poder invisible), la característica externa y compleja de las construcciones autocráticas (el poder en pocas manos).

La relación compleja, aunque individual, de democracia y autocracia comprende a su vez el necesario común y contradictorio liberalismo. Donde la libertad y la representación es concebida entorno al individuo (democracia); y la autocracia es manejada por un poder soberano. La democracia es más que un Estado liberal, es un conjunto de libertades que giran entorno al bien común. Pero, esto cuando se piensa como función colectivista, no individualista como se ha visto al tomar en cuenta al humano como un medio para alcanzar un fin: neoliberismo (libertad económica para la intraoligarquía).

El fin debería girar entorno al reconocimiento de los derechos y libertades que como humano merece junto con las restricciones o prohibiciones necesarias para la vida en sociedad (Estado Constitucional de Derecho). Dicho de otro modo, la colectividad (los más) significan el desprecio de los pocos quienes manejan el capital; la posdemocracia debe ser el estado intermedio.

cintillo de opinión

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