Un movimiento que busca la igualdad de derechos en el mundo entero

Por: César Pérez

La diversidad sexual, por siglos, ha sido un tema poco indagado y era considerado como “malo” bajo los dogmas sociales. Tuvo que pasar un siglo para ser reconocido, sin embargo, en las últimas décadas se han puesto las cartas sobre la mesa y poco a poco ha dejado de ser un tema tabú.

La iglesia es el opuesto más marcado de la comunidad de la diversidad sexual, comúnmente conocido como LGBTIQ+, por las siglas de las palabras: Lesbiana, Gay, Transexual, Trasgénero, Travesti, Bisexual, Intersexual y Queer. El símbolo + se añade para representar otro tipo de colectivos sexuales como por ejemplo los pansexuales o los asexuales. Sin embargo, el medio español ElPaís, indica que Teboho Klass, un religioso católico de Sudáfrica, defiende los derechos humanos de este grupo y busca la inclusión dentro de la misma parroquia.

1926668_562799417161562_1982041446_nLa diversidad sexual es cada vez más aceptada en la sociedad. Foto: Oasis

Este párroco ha trascendido por ser un pionero en el ámbito de integración y en gran parte, es un apoyo crítico en la actualidad para reducir las visiones antagónicas entre la aceptación de otros gustos ajenos al heterosexualismo. De igual forma, su país es considerado como uno de los que más legisla pro LGBTIQ+ en el mundo.

Asimismo, en estos últimos meses el continente europeo está desarrollando más medidas para la inclusión de la comunidad de diversidad sexual, entre los más destacados está Alemania, que abrió la primera escuela gay y generó una medida de educación sexual en las primarias.

Durante el año se han presentado, en Latinoamérica, diversas iniciativas para la inclusión de las personas con diversidad sexual. Sin embargo, diversos medios europeos indican que esta región tiene un retroceso comparado con otros países y sectores. A pesar de ello, los medios de América Latina destacan que se están desarrollando medidas como nunca antes se había hecho.

Perspectiva en Guatemala

Para aterrizar en lo que acontece en el país es necesario recordar cómo inició la lucha, específicamente la pública. “En el 2000 rompimos el silencio doscientas personas” expresó Jorge Sologaistoa, director de OASIS, la primera organización por los derechos LGBTI en el país y miembro fundador de la primera marcha del orgullo en Guatemala.

A lo largo de estos 18 años, la cifra a aumentado de una forma increíble, en el 2018 se esperaban alrededor de 30 mil asistentes de las diferentes subdivisiones de la diversidad.

Según Sologaistoa, esos datos han incrementado principalmente, por el hecho de que se desarrollaran diferentes organizaciones, se integraran nuevos grupos y desde el ámbito personal que cada uno decidió romper el silencio.

 En tan solo unas semanas, el movimiento gay ha tenido un gran impacto en Latinoamérica, incluyendo a Guatemala, ya que el se creo una nueva editorial gay llamada “La Otra Banqueta”, quienes hicieron un festival de cine por la diversidad en el Centro Cultural de España.

Asimismo, el 9 de noviembre del presente año se realizó el foro centroamericano con el tema “Derechos Humanos a las personas LGBT”, por parte de la organización Visibles. De igual manera se creó una serie de libros de enfoque feminista con la investigación de violencia contra la comunidad LGBT.

La facultad latinoamericana de Ciencias Sociales con su sede académica en Guatemala, fueron los pioneros de este libro que busca ser un marco teórico o referente para futuras investigaciones.

En este documento se entrevistaron a 544 personas dentro de la Ciudad de Guatemala, y se realizó por medio de internet en varias plataformas de la comunidad, de las cuales la mayoría que respondió fueron gays y lesbianas y con minoría de bisexuales, transgénero, entre otros.

LGBT-visibles
Foto: Visibles

En dicho recuento se buscaba saber qué siente, vive y piensa esta comunidad. En los resultados se reflejó que la mayoría de encuestados tenía entre 18 y 35 años. De estos, 58 % no se siente seguro cuando acude a solicitar apoyo por violencia a una ONG.

Luego, el 41% mencionó que el acompañamiento de un caso de violencia es poco, el 34% que era medio y un 25% que era alto. Así mismo el 52% de ellos no se identificaban con las luchas impulsadas por las organizaciones.

De esta forma, Gabriel Martín, uno de los investigadores del libro, señaló que “las personas con apoyo familiar tienen una salud mental más concreta”, resaltando que la mayoría de violencia que se sufre en el país contra la comunidad es por parte de la familia.

En un país como Guatemala, que es catalogado como altamente religioso, ser gay es motivo de discriminación, y aunque con el paso del tiempo es cada vez más aceptado, aún falta camino por recorrer.

“Se sufre, pero también se puede ser muy feliz. Independientemente de la orientación sexual, en el país nos tratan a todos como minorías”, exclamó Kevin Dubón, integrante de la comunidad gay en el país.

Guatemala y Latinoamérica está en un punto transitorio entre los que se concebía como ideal y las nuevas perspectivas que abarcan la gama de la diversidad. Por ello, para muchas organizaciones y fundaciones es un momento bueno, pero que no asegura igualdad para la comunidad LGBTIQ+.

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