Contrastes

Para nadie es un secreto que el acceso a vivienda digna para las clases media baja de este país, es algo que cada vez se ve más lejos, las ofertas que actualmente ofrece el mercado, están a años luz de ser accesibles para este sector de la población que ve como cada día se levantan nuevos proyectos, muchos en condominios de apartamentos a precios fuera de sus posibilidades.

Malaya los tiempos del Banco de la Vivienda (BANVI) o del Fondo Guatemalteco para la Vivienda (FOGUAVI), éste último aún con sus señalamientos de supuestas anomalías durante el gobierno de Álvaro Arzú, fue una opción para cientos de familias de clase media que pudieron adquirir una vivienda.

Esos tiempos, quizá ya no regresen, menos con la poca o nula intensión de las autoridades tanto del Organismo Ejecutivo como Legislativo de proponer y/o aprobar leyes que propicien la construcción y acceso a vivienda de estos sectores sociales, al contrario, se propician facilidades para los grandes desarrolladores que siguen arrasando con los pocos bosques que nos quedan y levantando sus proyectos exclusivos para unos pocos.

Así, mientras los pobres tienen que amontonarse en áreas, marginales, periféricas o en los barrancos de la ciudad, las inmobiliarias hacen de las suyas hasta en áreas supuestamente “protegidas”, como sucede en el Naranjo, tanto en jurisdicción de Mixco como de la capital, donde cada vez el único pulmón natural con que cuenta la metrópoli, va desapareciendo para dar paso a proyectos habitacionales.

El caso del Naranjo es claro ejemplo de la diferencia entre quienes pueden pagar por una casa en sectores opulentos, y quienes no, basta con voltear la vista a la derecha cuando se pasa por el puente que conecta el periférico con el área comercial de este sector, notará el contraste, a un lado, en las laderas, cientos de familias que forman parte del 50% de la población que según números recientes, no cuentan con una vivienda digna.

Y nos guste o no, esta necesidad está garantizada en la Constitución Política de la República de Guatemala, que en su artículo 2 dice: “Es deber del Estado garantizar a los habitantes de la República la vida, la libertad, la justicia, la seguridad, la paz y el desarrollo integral de la persona”, por supuesto que la vivienda constituye un elemento esencial para lograr este cometido.

Por si fuera poco, el derecho universal a una vivienda, digna y adecuada, como uno de los derechos humanos, se establece en la Declaración Universal de los Derechos Humanos en su artículo 25, apartado 1 y en el artículo 11 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales. Por lo que Guatemala como Estado garante, tiene que reconocer este derecho e implementar medidas inmediatas para corregirlo.

Pd. Es lamentable la situación que atraviesan algunos medios de comunicación masiva que debido al ahorcamiento publicitario, han tenido que recortar sus planillas, mi solidaridad con los periodistas que últimamente han perdido su trabajo.

Cintillo de Opinión.jpg

 

 

 

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