Pasión por el rap, en idioma k’iche’

Con bocina en mano Julio Ordoñez se sube a los buses que transitan sobre la calzada Roosevelt para trasmitir mensajes de reflexión a los pasajeros y lo hace al ritmo del estilo musical rap que también interpreta en el idioma quiche.

Por: Juan Carlos Goméz y Judith Xicara

Julio Ordoñez es un joven de 19 años, originario de Chichicastenango municipio del departamento del Quiche, desde hace 4 años reside en la zona 8 de esta capital con dos de sus hermanos mayores.

Es el quinto de 9 hermanos, apasionado por el baile y la música urbana como el break dance, hip hop y el rap, menciona que lo ha practicado desde pequeño con sus amigos de la infancia como entretenimiento en su pueblo natal.

A sus 15 años Julio tomo la decisión de trasladarse a la ciudad capital en busca de oportunidades laborales y continuar con sus estudios como lo hacían sus hermanos, su idea era buscar un mejor futuro.

Al llegar a la ciudad, se dedicó a la venta de dulces y chicles, actividad que cambio al poco tiempo por lustrar zapatos, recorrió la ciudad hasta llegar a la sexta avenida donde conoció a un grupo de jóvenes que bailaban hip hop, “yo ya traía el Hip Hop en mi sangre, corría por mis venas, es algo que me apasiona” índico Julio.

Se unió al grupo de jóvenes bailarines en donde aprendió nuevos pasos, después de unas semanas cambió la caja de lustre por una bocina y se dedicó a bailar en semáforos, retomo sus estudios en la Escuela Nacional de Ciencias Comerciales ubicado en la zona 1, en donde estudiaba para Perito Contador.

Empujado por la necesidad y la pasión por el rap, a los 17 años Julio dejó los semáforos después de dos años, para subirse a los buses a conjugar palabra y animar a las personas por medio del rap, sus ingresos aumentaron, podía llegar a ganar hasta Q 150.00 al día.

A su corta edad Julio sabía cómo ganarse la vida en las calles, pero también era adicto al consumo de marihuana. En junio del 2017 estuvo detenido junto con un grupo de amigos en el juzgado de Chichicastenango por estado bajo efecto de drogas, oposición a la autoridad y escándalo público, hasta pagar una multa de Q 1,500.00 cada uno.

En el artículo 39 de ley contra la Narcoactividad, en donde se indica Posesión para el consumo, estipula que quien posea para su consumo cualquier tipo de droga, puede ser sancionado con prisión de cuatro meses a dos años y una multa de Q 200.00 a Q 10,000.

De regreso a la ciudad, notó que por sus malos hábitos no rendía en sus estudios por lo que decidió abandonarlos a 4 meses de graduarse como perito contador,

sus hermanos lo alentaron a continuar, lo que no hizo que cambiara de idea, en cambio se realizó tatuajes en los brazos en alusión a que el estudio no era para él.

La vida de excesos de Julio fue notoria a finales del mes de diciembre del año pasado cuando visitó nuevamente Chichicastenango en sus fiestas patronales, los vecinos alertaron a sus padres sobre el mal comportamiento de Julio por consumo de drogas y alcohol.

A los pocos días regreso a su residencia de la zona 8 con el objetivo de retomar el rumbo de su vida y abandonar el consumo de marihuana, la suspensión del mismo provoco cambios en su persona, he hizo que sus hermanos lo enviaran de regreso a la casa de sus padres.

Ya en Chichicastenango su situación agravó, perdiendo la memoria por un lapso de 2 meses, “Yo estaban en alucinaciones, llegaba a mi mente que el mundo era mío, los autos, Japón, se revolvió todo en mi mente” es lo que Julio recuerda mientras deambulaba en los alrededores de su localidad.

No recibió asistencia médica por su estado de salud mental, su familia realizó servicios religiosos por lo que Julio comenta, “Mi memoria regreso gracias a la misericordia de Dios, hoy si creo en Dios vivo un Dios que salva y sana, cada quien con su creencia siempre respetando”.

Esta condición es conocida como parte de los efectos secundarios por el consumo de marihuana, que genera deterioros neuronales y pérdida de la memoria según el Dr. Chu Chen investigador del Instituto de Ciencias de la Salud de la Universidad de Lousiana (EE. UU.)

Lo ocurrido en la vida de Julio hizo que recordara sus ideales he indicó, “el rap no es bien visto por muchas personas pero yo elegí ser un rapero y no un pandillero, quiero ganarme el respeto de la personas a través de mi arte y no de intimidaciones”.

Al poco tiempo regreso a cantar a los buses, pero esta vez lo hizo en las rutas de Quiche y Quetzaltenango donde decidió interpretar el rap en el idioma Quiche, para su sorpresa su actuación fue bien recibida por los pobladores de esa localidad.

A finales del mes Abril de este año, Julio regreso a la ciudad capital con un propósito diferente con el rap, “quiero dejar un mensaje, dedicarle mi rap a Dios, compartir mi cultura y arte en idioma quiche “.

También agregó “a los jóvenes, que hagan lo que les apasionan siempre con su propio estilo respetando y demostrando que ser diferente no te hace ser malvado y no te hace estar fuera de la sociedad si no que siempre eres parte de ella aunque seas diferente”.

A sus 19 años Julio mantiene el anhelo de ser alguien en la vida, aspira terminar sus estudios de diversificado, escribir canciones y le gustaría grabar un video musical con el que pueda influir en la vida de las personas, para que no cometan los mismo errores que él ha cometido.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s