La abuelita de la Biblioteca

Doña Fidelina Aquino, originaria de Santo Domingo Xenacoj, Sacatepéquez, es una mujer de semblante noble que se dedica a vender productos artesanales a un costado de la recepción de la Biblioteca Central de la Universidad de San Carlos (USAC) donde todos la conocen como Doña Lina o la Abuelita de la biblioteca.

Por: Alejandra González y Maynor De Paz

A sus 83 años de edad no recuerda el tiempo exacto que ha permanecido vendiendo en el interior del edificio de Recursos Educativos, estima que son entre ocho a diez años. Con mucha estima recuerda a la persona que le brindó la oportunidad de instalarse en el interior de la biblioteca; la licenciada Mercedes quien ya se jubiló.

Desde que tiene memoria se ha dedicado al comercio de artesanías, oficio inculcado por su madre. Con 5 o 10 quetzales que logra vender a diario se echa la bendición, como ella dice. De la mercadería que comercializa la bisutería es la más demandada por las personas que visitan el centro de lectura, los precios ascienden desde un quetzal. Sin embargo, existen días malos en los que la venta es muy baja y no logra vender nada.

Tuvo la oportunidad de estudiar hasta el tercer grado de primaria, pero asegura que es muy lista porque con solo tres años de estudio lee fluidamente y hace las cuentas para dar vueltos cuando se necesita.

Según un estudio por el Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía (CELADE) la tasa de analfabetismo en la vejez de Guatemala es la más alta de América Latina; de cada 100 mujeres aproximadamente 65 son analfabetas.

A pesar de las dificultades, doña Fidelina se desplaza de lunes a sábado hacia el campus central de la USAC desde un cuarto de alquiler en el que está temporalmente, situado en la ciudad capital. Hay días en los que se ausenta o se retira temprano de su lugarcito de trabajo para encontrarse con uno de sus dos hijos y pueda llevarla de visita a su pueblo natal, Xenacoj. Ellos también son quienes le ayudan a movilizarse para comprar la mercadería que comercializa.

Según el estudio publicado en el 2009 por el CELADE Guatemala se ubica entre los primeros tres países donde la pobreza en personas de avanzada edad tiene más incidencia.

A partir del mediodía se le puede observar sentada en su pequeña silla de madera ordenando aretes o rezando su rosario. Asegurando ser fiel devota de la religión católica.

“Vendo mis rosarios y rezo mis rosarios”

Debido a las enfermedades que padece puede llegar a ausentarse. Cuando rondaba los 40 años impartió clases de catecismo para primera comunión, pero debido al desgaste de su visión ya no lo hace porque le cuesta leer.

Mayra Paredes coordinadora de la biblioteca comenta que en una ocasión no llegó a la biblioteca, por lo que ella y el personal se preocuparon. Al buscarla y no encontrarla decidieron llamar a uno de sus familiares, la ausencia se debió a sus problemas de salud.

El cansancio desplaza la atención de doña Fidelina por lo que en ocasiones duerme pequeñas siestas sin preocupación, encontrándose resguardada por el personal de seguridad, quienes velan su sueño mientras cuidan a simple vista de su venta.

La vitrina donde resguarda y exhibe algunos de sus artículos fue donada por trabajadores del lugar, quienes le ayudan por el cariño que le han tomado durante tantos años de conocerla. Además de la ayuda que recibe poco a poco con su venta diaria.

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