Menú 15 de septiembre

La escuela como espacio de ciudadanía, es un ente protagonista en la formación socio-cultural de los jóvenes estudiantes por excelencia, y lograr una destacada calidad de futuros ciudadanos participativos y responsables de los cambios sociopolíticos y culturales de una nueva realidad nacional, demanda distintos tipos de formación para las nuevas generaciones.

Por décadas hemos sido testigos de la participación de miles de niños y jóvenes en festivales pseudo-cívicos quienes con su característica alegría y energía protagonizan desfiles, antorchas, y una serie de actividades culturales, que se programan por esta época con el objetivo de “fomentar el amor a la patria”.

En lo personal nunca me han atraído este tipo de celebraciones, y aunque me vi obligado en algún momento de mi formación académica, durante la primaria o básicos a participar, siempre lo hice movido “por los puntos”, a la fecha sigo sin comprender cómo ese tipo de acontecimientos, son sinónimo de expresiones de libertad, cuando la constante o el ingrediente principal en la mayoría de eventos, es el desorden y el libertinaje.

Y lo percibo como un acto incongruente, la mayor parte de niños y jóvenes no conocen la verdadera historia y la realidad del país. ¿De qué manera estas actividades fomentan el civismo? Nuestras decisiones y acciones actuales tendrán una repercusión en nuestro futuro, si fuésemos conscientes de que durante la infancia se construye y se define, la salud mental de los adultos, entonces trataríamos de inculcar en ellos, valores y principios que trasciendan.


En lugar de hacerlos desfilar se debería de involucrar a los estudiantes a una jornada de trabajo en un hospital, en labores de limpieza y mejoramiento de la comunidad, sembrar árboles, sanear una plaza o un parque, limpiar un terreno baldío, hacer patria de manera autentica y seria. Este tipo de actividades les permitiría comprender y conectarse con las necesidades reales de su comunidad, además de promover una adecuada convivencia social.

Sembrar esa semilla en niños y jóvenes desde temprana edad, es algo que dará buenos resultados, porque en ellos está el futuro de nuestra nación. Creo que con desfiles y antorchas no se construye nada. Yo propongo introducir, e involucrar a las nuevas generaciones en proyectos de corresponsabilidad de tareas comunitarias. Por qué estoy convencido que la participación activa empoderará a nuestra juventud y será vital para su desarrollo.

Cambiemos el menú de los 15 de septiembre pasados e incluyamos en los nuevos, actividades que impulsen la educación, fomenten la ética, y estimulen los principios y valores morales, que inspiren un verdadero civismo, como clave  para salir de la espiral de auto destrucción de nuestro país.

Cintillo de Opinión

  1. En total acuerdo con usted, no es civismo lo que hacemos, es un caos derivado de la ocultar la verdadera historia sobre la independencia criolla. Citando a Severo Martinez; la independencia tiene un fin económico y la fundación de la República hecha a la medida para conservar los beneficios del despojo producto de la conquista

    Me gusta

    Responder

  2. En total acuerdo con usted, no es civismo lo que hacemos, es un caos derivado de la ocultar la verdadera historia sobre la independencia criolla. Citando a Severo Martinez; la independencia tiene un fin económico y la fundación de la República hecha a la medida para conservar los beneficios del despojo producto de la conquista

    Me gusta

    Responder

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: