Imagínate esto mamá

Hace noches hablaba con mi mamá. Doblábamos la ropa con las noticias de fondo. De pronto ella me preguntó: ¿cómo están las cosas en tu trabajo?

Contuve la respiración por un momento y le contesté con otra pregunta, ¿si sabes lo que estoy haciendo en el Congreso?

Luego le dije: “Imagina que mi papá me violó a los 13 años, de esa violación resulté embarazada. No tuve otra opción que tener al bebé ¿cómo le llamaría ese bebé a mi papá?, ¿abuelo o papá?”

Las últimas semanas con organizaciones nos hemos coordinado para participar en mesas de diálogo que promueve la Comisión de la Mujer para el análisis de la iniciativa 5376 “Ley de Protección Integral a Niñas y Adolescentes”

¿Por qué le puse ese ejemplo tan frio e inhumano a mi mamá? porque precisamente eso estamos haciendo en el Congreso. Evidenciando la realidad que viven muchas niñas y adolescentes víctimas de violaciones. Me puse como ejemplo en este caso hipotético para que ella dimensionara la gravedad del asunto.

Sin ánimo de herir le pegunté ¿crees que esto es justo?, ¿piensas que a tu Dios le agrada esto?, ¿consideras que este “bebé” es una bendición? y ¿qué hubieras hecho si de verdad eso me hubiera pasado?

Y déjenme decirles, se quedó atónita con lo que le decía. Reforcé la situación diciéndole que los datos estadísticos demostraban que en Guatemala se registran 8 embarazos en niñas de 10 años, 25 embarazos en niñas de 11 años, 77 embarazos en niñas de 12 años, 307 embarazos en niñas de 13 años y 1,058 embarazos en niñas de 14 años, y sobretodo remarqué que estos embarazos fueron producto de violaciones.

“No lo hubiera permitido”, respondió mi mamá sobre la violación y sobre el asumir un embarazo.

Agregué, se evidencia que las violaciones a niñas se dan en un 70 por ciento por familiares y un 30 por ciento de estas son por el mismo padre de la niña. Esto me permitió identificar que poco hace el Estado para que esto no suceda, y hace nada para restituir derechos a esas niñas, que es necesario fortalecer a las familias y comunidades para crear entornos seguros para esas niñas, niños y adolescentes.

Sin duda a nosotras como mujeres se nos eriza la piel; somos madres, hijas, hermanas y asumimos en el silencio muchas de las imposiciones patriarcales por la condición de ser mujeres. Hemos, de algún modo superado eso ciclos violentos, pero vivimos en un país desigual que justifica y aplaude la violencia, que prioriza armas en lugar de educación, que ve los cuerpos de las mujeres como maquinas reproductoras.

En estas mesas de diálogos hay personas que dicen: “pobre niña”, “es lo que Dios quiso para su vida” y “tiene que aguantar” y de verdad son argumentos que la sociedad dice para que estas niñas asuman un embarazo y maternidad que no desearon, que no consintieron y que sobre todo fue en contra de su voluntad.

Entonces, qué estamos haciendo. Llenándonos de valor y ejerciendo nuestro derecho a la participación política. Estamos exigiendo a diputadas y diputados del Congreso de la República que legislen a favor de las niñas y adolescentes víctimas de violación, explotación sexual y trata de personas.

Exigimos que aprueben la iniciativa 5376 “Ley de Protección Integral a Niñas y Adolescentes”, que promueve que el Estado garantice un proyecto de vida para la víctimas a través de una reparación digna y transformadora.

La iniciativa contempla que se brinde salud, educación, alimentación, capacitación y recreación, que respete vínculos familiares, origen étnico, religioso, cultural y lingüístico. Promueve el acceso a la justicia y recuperación emocional. Da la oportunidad de optar a un segundo kit de prevención del embarazo aplicable hasta la semana 12. Gestiona indemnización y protección.
Además, para la no repetición, incentiva la creación de escuelas para padres, capacitaciones a funcionarios y promueve una cultura de denuncia.

Terminé la plática con mi mamá diciendo, que el reto era lograr un diálogo respetuoso y humano con diputadas y diputados. Es un reto porque toca la construcción de valores y principios; sin embargo, en su papel de legisladores deben hacerlo apegados al estado laico y no favorecer a grupos religiosos o usar esto como plataforma política de reelección.

Es más que trabajo, es una lucha y compromiso. Sobre todo porque muchos medios y personas tergiversan la información, crean pánico y desvirtúan la problemática y al final las niñas y adolescentes necesitan una respuesta inmediata.

3 respuestas a “Imagínate esto mamá

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