Sociosemiótica

Por: Freddy Poroj

La semiótica, gracias a que cumple el papel de disciplina, puede proponer modelos inteligibles de las producciones mediáticas y culturales, articulándolas al mismo tiempo con sus condiciones de generación de sentido como producto de la producción y el reconocimiento que propone Verón; lo cual permite hacer hincapié a un campo interdisciplinario, ya que al definir a la sociología como la ciencia encargada del estudio de las sociedades humanas que involucran todos aquellos acontecimientos o fenómenos simbólicos, se deben tomar en cuenta aspectos antropológicos, etnológicos y etnográficos, porque tienen el mismo objeto de estudio.

En el ámbito social, cada individuo está ligado a un idiolecto, mediante el cual produce, pero también se hace acreedor de significaciones; caso contrario al sociolecto, ya que en la creación y recepción de estas, su conocimiento parte de la estratificación y pertenencia eminentemente social, de ahí una de las funciones elementales de la cristalización social. Vea el artículo (https://elsancarlistau.com/2018/07/02/la-signosis-en-la-cristalizacion-social/). Pero un análisis socio-semiótico aparte de proponer el circuito inverso no solo de la publicidad, sino también en los aspectos culturales que diferencian unas de otras, en donde las operaciones retóricas eliminan las huellas de la producción; analiza también la sintaxis icónica que se refiere, como explica Velásquez (2012), a la organización de todos los elementos pertinentes, en un soporte material dado e incluye en su representación a los morfológicos, dinámicos y escalares; los cuales están íntimamente vinculados a las artes plásticas, para describir y garantizar la percepción de los objetos constitutivos.

¿Puede la sociosemiótica otorgar un pensamiento crítico? Si conformamos e interactuamos en distintos discursos sociales, sí. Y esto porque, como miembros culturales reflejamos un texto conformado por signos que nos describen y que están al alcance de la “lectura” de los que nos rodean, pero estos también en parte determinan o complementan quiénes somos. Es importante reparar que no solo somos textos de determinados discursos, sino que al mismo tiempo somos un discurso, es decir, somos un texto y discurso a la vez con o sin intensión. Para complementar esta reflexión, le recomiendo la lectura del artículo que encontrará en este enlace: (https://elsancarlistau.com/2017/12/04/las-intenciones-como-relacion-entre-conciencia-y-mundo/), con el propósito de entender si realmente se puede pensar sin signos. Aunque Elizondo (2012:59) explica y sostiene la tesis que “El único pensamiento que puede ser conocido es pensando en signos”. Somos seres pensantes porque convertimos en signos nuestra realidad.

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Esto reafirma que no puede haber semiótica sin signos, y estos solo existen en procesos semiósicos en donde el ser humano es el agente preponderante encargado de establecer diversas realidades en el entorno social donde el representamen, el objeto y el interpretante son los que refieren las relaciones o bien, funciones sígnicas asociadas al nivel cognoscitivo cultural, es  por eso que  “…el signo o representamen, al que Peirce define como algo que está para alguien en alguna manera y que crea en la mente de esa persona un signo equivalente, o tal vez un signo más  desarrollado. A ese signo que ha sido creado es al que Peirce llama el interpretante  del primer signo. Y el signo está por algo, por su objeto.” ibídem (2012:27).

Gracias a esta proposición persiana se puede obtener un cuadrado semiótico desde el punto de vista fenomenológico y ontológico, con nueve relaciones sígnicas como producto de los tres elementos mencionados arriba para, posteriormente, establecer diez tipos de semiosis que permitirán mostrar una realidad tal cual. En el caso del Representamen: cualisigno, sinsigno y legisigno; en el Objeto: ícono, índice y símbolo; y en el Interpretante: rema, dicente y argumento. Es por eso que para entender cada categoría, hay que tomar en cuenta las circunstancias que ofrecen el contexto y ciertas concepciones pragmáticas del código establecido. Empero, no somos solamente una narración (producto del discurso) culturalmente hablando, somos imagen.

Fuentes:

  • Elizondo, Jesús (2012). SIGNO EN ACCIÓN. El origen común de la semiótica y el pragmatismo. Ediciones Culturales Paidós, S. A. México, D. F.
  • Velásquez, Carlos (2012). La imagen como fenómeno semiótico. ECO ediciones, San José Villa Nueva, Guatemala.

(Imágenes extraídas de: http://www.google.com)

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  1. La semiótica asociada a la sociología son Ciencias que se complementan, una con la interpretación del comportamiento social y la otra con la interpretación ideológica de los signos que emite la sociedad. Lo ontológico responde de manera directa a esta interpretación, la cual se desarrolla al mismo nivel de la sociedad.

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    1. Así es Otto, de hecho lo ontológico está íntimamente vinculado con la cultura social, saludos.

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