Reinicio convulso

Pensar en comenzar de nuevo un suceso, cualquiera, me hace recordar la famosa teoría de Nietzsche del “eterno retorno”. El poder retomar una situación de nuevo, teniendo control sobre el transcurso del tiempo, sobre las acciones. El inicio personal, tiene como consecuencia retomar los escritos en este espacio.
En este texto quiero plantear otro suceso que también ha comenzado, una nueva administración en la querida Universidad de San Carlos de Guatemala. El actual Rector, Murphy Paiz, tuvo una campaña bien preparada, con muchos proyectos que parecían tener consistencia, una luz para hacer funcionar al máximo al alma máter. Sin embargo, hasta el momento los cambios han sido básicos, puesto que el comienzo ha sido disfórico por el, no tan reciente, problema presupuestario.
Murphy ha gestionado la ampliación al presupuesto por Q142 millones más para cumplir su plan de trabajo en la parte que sugiere: “demandar permanentemente, el cumplimiento constitucional de la asignación presupuestaria”. El Congreso hasta el momento no ha aprobado ni discutido el tema, es más, se puede considerar que ni siquiera les interesa ni forma parte de su agenda. Qué otra cosa podríamos esperar de un sistema desinteresado y fallido como el nuestro.
El déficit financiero base de la USAC es de Q860 millones, de esa cantidad se desglosan Q572.08 millones para gastos de funcionamiento proyectado para el segundo semestre y Q288.66 millones para el pago de personal. Paiz recurrió a tomar medidas de austeridad que consistieron en que cada Unidad Académica (facultativa y no facultativa) y Centros Universitarios priorizaran su presupuesto al pago de personal, incluso recurrir a colectas, y planes de contingencia dentro del grupo administrativo de cada unidad.
Además, él mismo ha afirmado a medios de comunicación que se necesita al menos Q2 mil 700 millones, un aproximado del 7% de los ingresos del Estado para que la Universidad funcione y se logren cambios en infraestructura, equipo y proyectos en beneficio de todos.
El detalle que puede poner en duda la demanda de Murphy es que a penas se menciona el tema en la redes sociales, que es el paraíso de la difusión ahora. Sin embargo, la información saturada es difusa para las masas, no hay claridad y ni siquiera las mismas autoridades postulan como algo prioritario al tema.
No se puede crear conciencia colectiva, si ni siquiera un grupo entiende y logra transmitir tal información extensa en algo sintetizado y legible, tal vez algunos defiendan que la AEU (Asociación de Estudiantes Universitarios) se ha pronunciado, no obstante, han publicado en sus redes sociales una pequeña infografía y organizaron una charla acerca del tema, a la cual asistieron unas 30 personas.
Como sancarlistas nuestra obligación es investigar, estar pendientes, ser autodidactas o de qué sirve tener acceso a educación de tal nivel. Insto a que debemos fiscalizar, es decir, cada grupo de estudiantes en cada una de las unidades académicas.
Este problema está y lo único que por el momento podemos hacer es imponernos, presionar a que se solvente, y para no volver a caer en el mismo error exigir transparencia. El artículo 6 de la Ley de Acceso a la Información Pública nos respalda y reconoce a la Universidad de San Carlos como un sujeto obligado a proporcionar la información que le soliciten. Es de nuestra competencia como estudiantes estar pendientes, de conocer nuestros derechos, de no ser dominados.
En esta era digitalizada, la manipulación mediática y la esclavitud de masas es peor porque todo se oculta bajo el anonimato. Es tan eficiente, que las personas no son conscientes de ella, las mantiene como adormecidas y a lo que mínimo da lugar, es a deducciones.
Ese desinterés por todo es la muestra de ello, pues tanta “posverdad” (aparente verdad) que siempre me gusta mencionar porque es parte importante de la intervención actual a la opinión pública, es lo que a algunos les hace creer que tanta corrupción, tanta disputa política y defensa de intereses oscuros es normal.
Entonces frente a tal saturación y desorden, prefieren pasar desapercibidos y conformarse a llevar una vida marginal, atada al sistema. Y esto pasa dentro de la USAC, es como un mini Estado en el que sus pobladores no se interesan. Si se logra una solución para cubrir las deudas actuales, realmente debe haber compromiso por parte de la comunidad estudiantil (independientemente de todas las autoridades) para que la historia no se repita, los problemas financieros siempre han persistido.
Elizabeth Noelle-Neuman, menciona en la introducción de su libro “La espiral del silencio” que la eficacia de la opinión pública es tan poderosa que es capaz de resolver conflictos, derrocar gobiernos y oprimir a los sujetos que se le resistan, hasta que algo desestabiliza a un colectivo y representa una amenaza para el pensamiento dominante. Entonces no debemos dejar a un lado la duda.
Ahora bien, la cuestión es, ¿el final será eufórico? O tendremos que esperar el “eterno retorno” cuatro años más.

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