Granizadas nostálgicas

Por: Nehtzer Raquec Guerra

Hugo Rodríguez, de 75 años, es el propietario del negocio “granizadas mielita”. Detrás de su vitrina nos platica sobre la historia de su establecimiento.

Rodríguez cuenta que comenzó vendiendo granizadas junto con su esposa en la casa donde ambos vivían y en la iglesia a la que asistían. “Teníamos mucha clientela, todos nos conocían”, agregó.

Foto 1. El lugar cuentan con pequeñas mesas y bancos para que las personas puedan sentarse un rato..jpegFoto: Nehtzer Raquec. El lugar cuenta con pequeñas mesas y bancos para que las personas puedan sentarse un rato.

Sin embargo, todo cambiaría al enfermar María Angélica, su esposa. Razón por la cual se vieron obligados a cerrar su puesto.

“Yo la cuidé por ocho meses, en ese tiempo surgieron tantas cosas, dejé de trabajar porque ella me necesitaba”, dijo.

Cáncer en el estómago fue la causa que lo obligaría a separarse de su cónyuge, el cual no fue diagnosticado a tiempo porque el doctor les indicó que estaba en un lugar donde no le causaba dolor.

Foto 3. Granizada de coco y fresa decorada con bolitas de chocolate.Foto: Nehtzer Raquec. Granizada de coco y fresa decorada con bolitas de chocolate.

Su esposa falleció en diciembre de 2016. Rodríguez expresó que sus hijos se quedaron muy tristes, pero más él. Por lo que su familia de Estados Unidos lo motivó para irse con ellos por un tiempo. Y así lo hizo, estuvo cuatro meses en Orlando, Florida.

Cuando regresa a Guatemala, don Hugo manifestó que la tristeza por la pérdida de su amada aún seguía en él, así que para ocupar su mente en otros asuntos, decidió volver a abrir su puesto de granizadas, esta vez en un local y no en su casa.

Invirtió en el lugar, lo arregló y decoró para que fuera  más atractivo y aprendió a preparar los ingredientes para las granizadas, desde la pepita hasta el coco, que antes elaboraba su esposa.

Foto 4. A demás de las granizadas, también se ofrecen diferentes snacks a los clientes.Foto: Nehtzer Raquec. A demás de las granizadas, también se ofrecen diferentes snacks a los clientes.

Apenas tiene 14 días de abrir su nuevo espacio. Rodríguez trabaja todos los días porque dice que quiere mantenerse ocupado, así no piensa en cosas que no debe o que le provoquen desconsuelo. “Le doy gracias a Dios por haberme permitido vivir tantos años con mi esposa, quien fue una gran mujer y que me hace mucha falta”, concluyó.

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