Literatura, funciones y características

Por: Freddy Poroj

Según la Real Academia Española (RAE), la literatura es el arte de expresión verbal, asimismo el conjunto de obras de un país, lengua o época. Esto quiere decir que es eminentemente una práctica humana; o sea una construcción social de naturaleza artística. Vale la pena señalar que dentro de este ámbito, siempre habrá un escritor que se encontrará bajo una situación que lo motive a la creación de textos. De ahí el hecho o manifestación de un pueblo que refleja o describe su cultura.

La finalidad de la literatura, al igual que la comunicación, es transmitir ideas y sentimientos del autor (escritor) hacia el lector, para lo cual se vale de su materia prima: la palabra escrita. Si bien es cierto, por analogía en el arte, la música es a sonido, como pintura es a colores,  o bien; la danza es a movimiento, como fotografía es a imagen; en este caso, la literatura es a palabra. Pero es importante que el literato esté inmerso en la hipercodificación que lo rodea, ya que se vale de la percepción de su realidad mnemónicamente estructurada, “…para el poeta, el lenguaje es una estructura del mundo exterior. El que habla está situado en el lenguaje, cercado por las palabras; éstas son las prolongaciones de sus sentidos, sus pinzas, sus antenas, sus lentes; ese hombre las maneja desde dentro, las siente como siente su cuerpo, está rodeado de un cuerpo verbal del que apenas tiene conciencia y que extiende su acción por el mundo.” Sartre (1967:46).

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Los textos se crean para que el lector, no solo los disfrute y se emocione, sino que también para adquirir diversas enseñanzas las cuales, lo hacen reflexionar, incrementar su conocimiento, en consecuencia una adquisición de pensamiento crítico. En este sentido, puede decirse que cumplen con tres funciones elementales: la recreativa, pedagógica y estética. Veamos brevemente cada uno de estas: la recreativa, como bien se describe al principio del párrafo, está destinada al disfrute del lector, tanto así que, en algunos lectores produce ansiedad por querer conocer el final o conclusión inmediata de la obra.

La pedagógica, por su metodología descriptiva y técnica educativa, estimula a la curiosidad, incentiva aprender más, e incluso hace reflexionar. Por último, la estética, cuyo objetivo es hacer pensar, ya que se vale del recurso connotativo, que de alguna manera, “juega” con el lector en cuanto a adaptar el texto al contexto o viceversa. No existe texto sin contexto ni contexto sin concepto. Aunque es una manera novedosa de mostrar la realidad, por lo general, el lector mientras se aventura en cada línea, realiza una comparación con la propia. Se pueden mencionar dos constituyentes que surgen de esta función: catarsis, como la manera de purificar, eliminar e incluso liberar sentimientos que de alguna forma alteran el equilibrio; y hedonismo porque es una búsqueda del bienestar en cualquier ámbito social. En este sentido Sartre (1967) expresaba que la literatura es comprometida; ya que su fin primordial es cambiar el mundo para bien.

Dentro de algunas características que pueden destacarse de la literatura están: la ficción. Aunque lo que se escribe sea “irreal” o inventado, nunca estará desligado de la realidad, ya que las palabras que conforman el texto se crean a partir de esta. La forma especial de utilizar el lenguaje, ya que, se vale de recursos literarios como las figuras retóricas (hipérbole, metáfora, epíteto, entre otros), asimismo, de significados connotados como se explicaba anteriormente.

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También, es un hecho comunicativo, por lo tanto se manifiesta conforme los elementos de la comunicación, los cuales a su vez, se valen de sus funciones pertinentes, léase el artículo (https://elsancarlistau.com/2018/06/25/funciones-del-lenguaje/); por último, las disciplinas literarias que encierran la teoría (encargada de explicar específicamente temas y problemas esenciales de este arte), la crítica (que permite interpretar y valorar las obras, tarea propiamente de la filología y la hermenéutica); y la historia de la literatura (que describe la evolución, interrelación o bien desaparición de esta en cualquier parte del mundo; asimismo, a los literatos que surgen en las distintas épocas).

Cada vez que se inicia la lectura de una obra, no importando el tipo, automáticamente adquiere vida, pero “Un texto, tal como aparece en su superficie (o manifestación) lingüística, representa una cadena de artificios expresivos que el destinatario debe actualizar.” Eco (1993:73). Para lograr esto, es necesario deshacerse de distractores, hacer pausas y si el tiempo lo permite, anotar puntos importantes para posteriormente profundizar en estos.

Fuentes: 

  • Eco, Umberto (1993). Lector in Fabula. Editorial Lumen, S. A. Barcelona. España. Tercera edición.
  • Sartre, Jean (1967). ¿Qué es la literatura? EDITORIAL LOSADA, S. A. Buenos Aires, Argentina. Cuarta edición.

(Imágenes extraídas de: http://www.google.com)

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