Funciones del lenguaje

Por: Freddy Poroj

Luego de realizar una lectura del ensayo que lleva por nombre Lingüística y Poética, del lingüista y literato Roman Jakobson (1985), pensaba en lo que escuché otrora, en los salones de clases con relación a los elementos de la comunicación y cómo cada uno de estos (emisor, receptor, mensaje, canal, código y contexto), tienen un lugar privilegiado dentro del proceso por el cual intercambiamos sentimientos, pensamientos, ideologías, entre otros. Sin embargo, vale la pena reconocer y advertir un breve análisis a las funciones correspondientes a cada uno de estos elementos, propuestas por el autor en mención.

Para el emisor, cuya tarea radica en la transmisión del mensaje, está enfocada la función emotiva (conocida también como expresiva o sintomática), ya que “…aspira a una expresión directa de la actitud de éste hacia lo que está diciendo. Esto tiende a producir la impresión de una cierta emoción, ya sea verdadera o fingida…” Jakobson (1985:33). Por lo general, expresa emociones, pero también sensaciones e incluso estados físicos basados en adjetivos calificativos; de ahí su carácter subjetivo porque se basa específicamente en los sentimientos de la persona que se da la tarea de emitirlos por medio de la opinión.

Emociones.jpg

La función poética, de alguna manera altera el lenguaje cotidiano con el propósito de provocar un efecto en la forma de este y para esto le da importancia a la forma estructural del mensaje. Según el autor citado, proyecta el principio de la equivalencia del eje de la selección sobre el eje de la combinación y esto porque la equivalencia se convierte en un recurso constitutivo de la secuencia; es por eso que se centra u orienta en el mensaje, porque cualquier manifestación de la lengua necesitará o propondrá el uso de lo estético. Por lo general, se localiza en los textos literarios, pero también en la publicidad “…hasta cierto punto en las manifestaciones latentes de la función poética, las secuencias delimitadas por fronteras de palabras llegan a ser mensurables, ya sean isócronas o graduales” (1985:40).

La función referencial, siempre está presente en cualquier acto comunicativo, ya que permite brindar nuevos conocimientos o reafirmar los que se tienen, específicamente con información objetiva, por esta razón marca un énfasis o se centra en el contexto, por consiguiente, utiliza el significado denotado de las cosas. Según Guiraud (1988), es la base de toda comunicación. En este sentido, (Velásquez, 2009: 37) expresa que “…es la función comunicativa por excelencia. De acuerdo con esto, la comunicación surgió ante la necesidad humana de conocer el mundo y dar cuenta de él”. Quiere decir que, independientemente del código que se utilizaba antaño, hacer referencia a algo era lo primordial para poder comunicar.

La función apelativa (o conativa, porque proviene del latín “conatus”, que significa inicio), espera una reacción por parte del receptor del mensaje, es por eso que se centra en este. Lo que pretende es que el receptor realice o actúe conforme lo que se le solicita mediante órdenes o preguntas, incluso ruegos. De alguna manera incita o influye en su interlocutor para que este reaccione conforme lo que escucha.

Cuando la atención se centra específicamente en el canal de comunicación que se establece entre emisor y receptor, se habla de la función fática (o de contacto), ya que su objetivo es iniciar, prolongar y mantener, o bien finalizar una conversación. Pueden ser saludos, preguntas o despedidas. Vale la pena reparar que el código paralingüístico entra en juego en esta función porque cuando queremos llamar la atención de alguien, basta con un gesto mirada o expresión corporal.

Saludos.jpg

Por último, la función metalingüística, la cual va enfocada exclusivamente a la lengua, es decir, al código, ya que su objetivo es explicar pormenores del idioma que se utiliza en el momento o acto comunicativo. Específicamente sirve para realizar alguna aclaración valiéndose del mismo código, de ahí su motivo en centrarse en este último. Es necesaria para evitar ruidos semánticos.

Existen textos en los cuales se alude a este tema e incluso le nombran funciones de la comunicación y no del lenguaje, seguramente por antonomasia. Asimismo, otros autores que añaden otros tipos. Lo importante es tener claro que estas seis, propuestas por Jakobson, siempre estarán presentes en el acto comunicativo, empero, prevalecerá una a causa de la intención del emisor.

Fuentes:

  • Guiraud, Pierre (1988). La Semiología. México, Siglo XXI editores.
  • Jakobson, Roman (1985). Lingüística y poética, Crítica y estudios literarios. España: Cátedra.
  • Velásquez, Carlos (2009). Comunicación, semiología del mensaje oculto. ECO ediciones, San José Villa Nueva, Guatemala.

(Imágenes extraídas de: http://www.google.com)

IMG_20171231_145300_067

  1. […] la comunicación, los cuales a su vez, se valen de sus funciones pertinentes, léase el artículo (https://elsancarlistau.com/2018/06/25/funciones-del-lenguaje/); por último, las disciplinas literarias que encierran la teoría (encargada de explicar […]

    Me gusta

    Responder

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: