¿Aquí cuándo?

Ya lo he dicho varias veces. A mis veinticinco años he decidido no asumir y postergar la maternidad y el embarazo, claro, tengo la capacidad de decidir sobre mi cuerpo y sexualidad; esto ha sido y es un proceso de información, empoderamiento y emancipación que no acaba. (Es genial, es un compromiso y una responsabilidad)

Pero vamos, esta no es la realidad de todas las mujeres. No en Guatemala.

Y saben, no voy a presumir de santa o recatada (o cualquier otro adjetivo que se le venga a la mente), yo decidí plenamente vivir una vida sexualmente activa y placentera (si me quiere nombrar puta por ejercer mi derecho a la sexualidad, adelante) lo asumí con información, métodos anticonceptivos, autonomía y derechos.

Entendí que para que no exista un aborto: debe existir información y formación en educación integral en sexualidad -EIS- científica y laica, debe existir la decisión y no la presión de tener o no tener relaciones sexo genitales y que estas sean voluntarias, consensuadas, seguras y placenteras. Que el Estado de Guatemala ofrezca un amplio abanico de métodos anticonceptivos y cuidado a la salud sexual y salud reproductiva. Que las religiones, hombres, diputados y sociedad deje de ver los cuerpos de las mujeres como máquinas reproductoras. Y sobre todo que las mujeres tengan autonomía sobre sus cuerpos y sexualidad, eliminando situaciones, roles, estereotipos y prácticas nocivas y violentas.

¡Fácil verdad! Obviamente no.

La gente dice y opina que no existan abortos, que la vida desde la concepción, que las mujeres no abran las piernas, que no estén de culi sueltas y bla bla bla pero no ven que este es un problema de salud pública, de derechos y de construcciones bio-psico-sociales.

Pues, en otras palabras (mas coloquiales) no quieren abortos, pero tampoco dejan que se de EIS y métodos anticonceptivos; asumen que la sexualidad aún se vive como en la era de pica piedras y que esto es un problema de pobres y de “indios” (porque así los nombran). Apelan a los sentimientos mostrando “fetos” que son personitas súper pequeñas que sienten y que ya se visualizan como ingenieros pero “pela la verga” si luego de nacer no tienen casa y que comer; porque esa fue su decisión y destino divino.

Entonces…

¿Seguimos poniendo en blanco y negro el tema de aborto, tomando a “Dios y a la Constitución” como verdades únicas y todopoderosas?, ¿Postergando y retrocediendo en derechos para las mujeres?, ¿Situando el aborto a la par de la pena de muerte?, !Par favar!.

Ya es hora que las mujeres DECIDAN sobre sus vidas, y para eso, es necesario legislar progresivamente y con enfoque de derechos humanos y de género. Hablamos que las mujeres no sigan muriendo por asumir embarazos y maternidades producto de la violencia sexual y falta de respuesta del Estado en no dar educación y salud. (Que claro, no solo es una situación de mujeres, pero si deben ser las mujeres las primeras en decidir sobre su cuerpo; el cual no le pertenece a nadie)

Esta es una opinión muy “light”, también es necesario leer y documentarse del aborto desde el plano médico, psicológico, y su impacto en la economía del país; no es solo postularme a favor o en contra.

Es tomar los pocos datos estadísticos que se tienen de país sobre aborto, contrastarlos con la realidad y a ese número ponerle rostro, visibilizar que la inseguridad, clandestinidad, restricciones  legales y sanciones penales solo siguen afectando a las más vulnerables y desatendidas por este Estado.

En América Latina países como Guyana, Cuba y Uruguay el aborto es completamente legal hasta las doce semanas de gestación y por casos de violaciones. En México, en la ciudad es legal y en treinta estados se permite en casos de violación. Chile y Colombia tienen despenalizado el aborto por tres causales; cuando corre peligro la vida de la mujer, inviabilidad en el feto y cuando es un embarazo producto de una violación.

En el caso de El Salvador y Honduras, en los últimos dos años se han tenido iniciativas de reformas a los códigos penales para despenalizar por causales; ya que estos países prohíben totalmente el aborto. En el caso de Guatemala no es punible el aborto terapéutico. Y la lucha se extiende a Argentina para el aborto seguro, legal y gratuito.

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