Fue la pobreza y la ausencia del Estado

Hay tanto que escribir sobre la tragedia que provocó la erupción del Volcán de Fuego el pasado domingo y que hasta ahora, según cifras de los cuerpos de socorro, ha dejado el saldo de unas 110 víctimas mortales. Desde el mismo domingo he visto y leído tanto al respecto que lo más atinado para mí, ha sido la siguiente publicación en twitter escrita por Guillermo Pineda.

“Que conste que el volcán no es el que mata. Fue la pobreza y la ausencia del Estado. Vivimos en el siglo más rico que la humanidad ha conocido y millones de familias en el mundo viven en barrancas cercanas a zonas de alta peligrosidad por culpa de la desigualdad, corrupción etc.” Es una verdad que duele, pero debemos aceptarla.

Algunos se atreven a cuestionar porqué la gente vivía en las faldas del coloso, la respuesta es sencilla, porque no tenían otras opciones a donde ir, porque a eso los ha obligado el sistema actual, carente de políticas de desarrollo integral que incluyan programas viables de vivienda digna para los más necesitados.

Ahora fueron El Rodeo y San Miguel los Lotes en las faldas del Volcán de Fuego, pero antes fue El deslave en El Cambray, Santa Catarina Pinula, los huracanes Mitch y Stan entre otras catástrofes naturales que han desnudado nuestra realidad como país subdesarrollado, el denominador común en todos estos acontecimientos, gente pobre los afectados.

Reconozco no ser experto en desastres naturales ni nada parecido, por eso me pareció sensato comunicarme con alguien que sí sabe, como mi amigo Manolo Morales, de la organización Clima ya, quien, ante la pregunta si era posible alertar de mejor forma a la gente para evitar o minimizar la tragedia, su respuesta es contundente.

Todo ocurrió muy rápido, fue un evento inusual, la gente que estaba acostumbrada a los retumbos del coloso y que conocía la situación, la consideraron crítica hasta que se salió de control, tanto la CONRED como el INSIVUMEH actuaron hasta donde sus capacidades lo permiten, sin embargo, fue un fenómeno desconocido, a pesar que según datos históricos, en 1974 habría ocurrido algo parecido, sin alcanzar las dimensiones de lo actual”. Esto fue lo que Morales me comentó al respecto.

Yo no soy quien para decir si hubo culpa de una u otra institución, lo que si puedo decir, es que la gente nunca debió vivir en las orillas del volcán, en cualquier país desarrollado, no sucede, pero la gente tiene otras opciones que no las hay en Guatemala.

Mucha gente de estas comunidades pudo haber sido desplazada durante el conflicto armado interno, no es descabellado pensar eso, pasa parecido con la mayoría que “vive” en los barrancos y laderas, propensos a desastres naturales. Y no es que ellos quieran vivir allí, es porque no tienen otras alternativas viables a donde irse.

No quiero dejar pasar la oportunidad para felicitar nuevamente al pueblo guatemalteco que desde el primer llamado se volcó a ayudar en los distintos centros de acopio, mis felicitaciones sinceras, no así para las autoridades gubernamentales encabezadas por Jimmy Morales (quien no merece mi calificativo de Presidente), a quien desde la primera aparición en TV durante la tragedia, le vi una cara de arrogancia a más no poder.

Ojalá que la ayuda realmente llegue a donde se necesite, y que después no nos olvidemos de los damnificados, ahora tienen lo que hemos aportado, pero ¿Qué pasará en uno o dos meses? cuando no tengan ni siquiera a dónde ir, hacia eso se deben enfocar las baterías desde ya.

Cintillo de Opinión

 

 

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