A Claudia Patricia, la matamos todos.

Uno de los temas relevantes en la agitada semana que estamos concluyendo, sin duda alguna fue la noticia sobre el asesinato, supuestamente a manos de un agente de la Patrulla Fronteriza en Laredo Texas, Estados Unidos, de la joven inmigrante guatemalteca, Claudia Patricia Gómez, quien se suma a la larga lista de connacionales que han muerto en su intento por una vida mejor para ellos y su familia.

Las voces de protesta han sido muchas y de diversos sectores, tanto en el país como fuera de nuestras fronteras, la mayoría coincide en exigir justicia a las autoridades del país del norte, quienes tienen la obligación de explicarnos que fue lo que realmente pasó, sin embargo, no olvidemos que el gobierno guatemalteco, también tiene mucho que decir al respecto.

Lamentablemente, el silencio gubernamental, los hace cómplices de tan cobarde suceso, es increíble como desde el ejecutivo se guarda silencio ante lo ocurrido, salvo lo que, por obligación realiza la cancillería, en una clara muestra que vale madres el dolor de la familia de la joven asesinada, curiosamente, de origen maya, el sector más golpeado por la pobreza, discriminación e indiferencia a lo largo de la historia.

Es increíble leer comentarios criticando la travesía de Patricia y alabando la ejecución extrajudicial, hay quienes se atreven a decir que las víctimas de estos sucesos son culpables por atreverse a viajar en forma ilegal hacia Estados Unidos, lo que no mencionan, son las causas por las que la gente prácticamente sale huyendo a otro país.

Y esas causas, definitivamente, siguen siendo la pobreza, el desempleo, la marginación, falta de acceso a servicios básicos como educación y salud, por mencionar algunos. Lamentablemente nos hemos convertido en uno de los países donde uno de los principales productos de exportación, es la mano de obra barata.

Ojalá y algún día los gobiernos entiendan que el mejor recurso de un país es su gente, por la que se debe luchar y evitar que se vaya a otro país, buscando lo que tristemente, en su patria no puede encontrar, que aquellos diputados que se rasgan las vestiduras y defienden los “derechos” de inmigrantes de otras nacionalidades, también hagan lo propio por los guatemaltecos.

A Claudia Patricia, no solo la mató un agente de policía estadounidense, la mató nuestro gobierno, la mató el sistema podrido que acompaña a un Estado fallido*, la mató la corrupción que por años le robó las esperanzas de un futuro mejor, la matamos todos con nuestra inferencia hacia el dolor ajeno.

*Estado Fallido:

Son aquellos que carecen de capacidad o voluntad para proteger a sus ciudadanos de la violencia y la destrucción, se consideran más allá del alcance del derecho nacional o internacional padecen un grave déficit democrático que priva a sus instituciones de auténtica sustancia”. (Noam Chomsky).

Cintillo de Opinión

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