Infidelidad valorada en nueve centavos

Antes que nada quiero referirme al título de este escrito, porque parecerá raro, si la fidelidad tiene precio o no, alguien valoró la infidelidad de su mujer en nueve centavos.
En este caso usted podrá juzgar como mejor le plazca, la infidelidad es la falta de fidelidad que alguien manifiesta a algo o alguien.
Los políticos son infieles por naturaleza, el presidente es infiel a su pueblo y nación como un hombre o una mujer lo es a su pareja.
Razones de un acto de infidelidad hay muchas. Existe la infidelidad por falta de firmeza en afectos, ideas u obligaciones o simplemente compromisos.
Cuando se quebranta un compromiso de exclusividad de la pareja o dispareja se considera infiel.
Los religiosos le llamarían fornicación o adulterio.
La verdad es que a muchos les cuesta ser fieles en cualquier ámbito de la vida social.
Hoy quiero contarles una de esas historias de la vida real.
Un hombre, banquero mal pagado, encorbatado y bien lustrado, llega a su casa a un horario no acostumbrado. Encuentra a su mujer con un amigo de esos que parecen enemigos.
Como diría tío lenco,” los encuentra en pelota y jugando al béisbol en su cuarto y en su cama.”
El banquero aturdido por los celos, la cólera y los sentimientos encontrados quería matarlos.
Tomo el candado y lo apretujo para sellar la puerta para que no se escaparan.
Después de unos minutos de lágrimas y meditación tomo el cuchillo de carnicero con cacha roja y lo puso en su axila mientras abría el candado, empujó la puerta suavemente y los susodichos estaban ya vestidos, el de pie y ella sentada en la cama.
Con cara de pollos comprados le miraron sin decir nada. El hombre dijo al amigo:” Amigos como vos hay pocos, pero este polvo me lo pagáis porque me lo pagáis.” Acercándose lentamente con el cuchillo en mano le dijo: “dame todo el dinero que tenéis” el individuo muy obediente saco de su bolsillo los únicos nueve centavos que tenía.
Bien, dijo el buen banquero:” ahorita te vas y desaparécete antes que cambie de opinión”.
El infeliz salió patitas para que te quiera.
El hombre ya sin corbata cerró nuevamente el candado y montado en su honda 350 salió despedazado hacia la zona uno y llego a los atrios del Calvario. Compró un cuadro y puso la moneda plateada que resplandecía con el árbol nacional y los tres centavos con tres frailes pelones de frente y regresó a su casa.
Puso el mentado cuadro en la cocina precisamente arriba de la estufa nueva.
Tomó a su esposa de la mano y la condujo a la cocina y le dijo: “quiero que veas ese cuadro, eso es lo que vales para mí de ahora en adelante, no quiero que lo quites de allí, porque si lo quitas entonces si te mato”
El hombre durmió en la sala aquella noche. Al día siguiente como de costumbre desayuno con ella, y luego se marchó al trabajo dándole el último beso en la frente.
Al llegar por la tarde, la casa estaba como salón de baile, vacía.
Ella se marchó llevándose todo.
El banquero solo encontró el cuadro con la ceiba y los frailes.
Después de un suspiro salió y regreso con una cama nueva y perro para hacerse compañía.
Llevo al perro a la cocina vacía y le dijo: “mira ese cuadro tu vales más que eso, más te vale que seas fiel”
Id y aprendamos del perro…

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