Menos pantallas y más realidad

5:20 am, tomás el celular entre dormido y despierto, y lo primero que hacés es apagar la alarma (o le dás posponer cinco minutos más), revisás las notificaciones y entrás a ojear Whatsapp. Facebook te acompaña durante el desayuno, Twitter y Waze mientras manejás, y antes de entrar al trabajo un paseíto por Instagram no viene mal, para dejar por allí unos cuantos -likes- y sin darte cuenta, consumiste tus primeros 30 o 40 minutos navegando en la web.

Según datos del estudio “How many times do you check your mobile phone per day?”, elaborado por Oracle Marketing Cloud en España, los adultos ven el celular más de 150 veces diarias – en promedio – y aunque el estudio sea europeo, no se aleja de la realidad actual nacional, en muchos sectores, sobre todo en la capital. Es inevitable negar que vivimos en una época en la que el uso de nuevas tecnologías se incorporan cada vez más en la vida familiar.

Abuelos, padres, hijos y nietos navegan por internet, interactúan en redes sociales y se mantienen en “contacto” con familiares y amigos. Pero:

¿Qué pasa con el tiempo de interacción familiar? ¿Dónde quedaron las actividades al aire libre? ¿En qué momento fomentamos el habito de la lectura, o la práctica de un deporte? y ¿porque no propiciamos más el contacto con la naturaleza? ¿Cómo desarrollamos sanas aficiones?

En un mundo donde cada vez se vuelve más complicado, encontrar el tiempo necesario que se requiere para realizar una adecuada interacción personal, con nuestros seres queridos, cara a cara, y frente a frente, debemos preguntarnos si consideramos necesario implementar un reglamento básico sobre el uso de los dispositivos móviles (celulares, laptops, tabletas y reproductores musicales), empezando en casa.

Apagar el televisor durante las comidas, es una recomendación que hacen los profesionales de la psicología y la nutrición, – los primeros en pro de fortalecer los lazos familiares, propiciar la comunicación y compartir experiencias, y los segundos para tener una alimentación más saludable –. Con la llegada de los celulares y otro tipo de dispositivos electrónicos móviles, los niños y adolescentes tienen otros distractores con los que los padres deben de lidiar en la mesa.

Como psicólogo estoy convencido que la mejor forma de educar es poniendo el ejemplo, y en esta parte resulta fundamental ser congruentes con lo que intentamos transmitir a las mentes de los más  jóvenes, sobre todo si queremos obtener resultados positivos, debemos tomar en cuenta sus demandas, y en determinados casos cumplir nuestras propias reglas. Si bien es cierto que la mayoría de padres regresan a su casa cansados por el estrés del tráfico y del trabajo, deben buscar los momentos para comunicarse con sus hijos, asignarles tareas que promuevan disciplina y responsabilidad para fomentar en ellos principios y valores.

El exceso de exposición a pantallas de televisión y dispositivos móviles en niños, permiten que se desconecten de la realidad, haciendo que prácticamente dejen de existir durante un rato. Para algunos padres permisivos e irresponsables puede parecer algo cómodo, pero a largo plazo tendrá un costo muy alto, pues dará como resultado un inadecuado desarrollo cognitivo y conductual que se traducirá en el desarrollo de personalidades tímidas, solitarias y depresivas.

Es un buen momento para que tanto adultos como adolescentes  aprendamos a priorizar nuestras necesidades comunicativas y cultivemos formas adecuadas y saludables de relacionarnos con la tecnología.

Cintillo de Opinión

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