Denotación y connotación

Por: Freddy Poroj

Una lengua o idioma necesita de sistemas de significación, o sea, reglas básicas que en su conjunto norman, cual gramática, la forma adecuada de expresar ideas compartidas socialmente, y que requieren necesariamente de dos planos que darán como resultado los significados denotados (inmediatos) y connotados (mediatos), producto de su relación. “…todo sistema de significación conlleva un plano de expresión (E) y un plano de contenido (C) y que la significación coincide con la relación (R) de ambos planos: ERC.” Barthes (1971:91).

Esto implica que el sistema ERC se convierte a su vez en elemento de un segundo sistema, que será extensivo. En este sentido, se está frente a dos sistemas de significación que se insertan uno en otro y que, al mismo tiempo, están desligados. Sin embargo, este desligamiento de ambos sistemas puede efectuarse de dos formas diversas: según el punto de inserción del primer sistema en el segundo, que da lugar a dos conjuntos opuestos. En el primer caso, el primer sistema (ERC) se convierte en plano de expresión o significante del segundo sistema. Este primer sistema constituye la denotación, mientras que el connotado es extensivo al primero.

Veamos cómo funciona tal algoritmo. Las palabras del lenguaje, sin excepción, poseen dos tipos de significados, el denotado el cual es objetivo y en principio, se da en el plano de la lengua. También reconocido como un significado “universal”, ya que los conocedores de un determinado código (lengua), sin que exista discrepancia en términos de fonética entre varios, se trata del significado, tal como se presenta fuera de cualquier contexto. Por ejemplo: al expresar el término invierno, todos coincidirán que se hace referencia a una de las cuatro estaciones del clima, caracterizado por temperaturas bajas y que en algunas regiones, incluye lluvia o nieve.

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Esto explica que todo signo tiene una dimensión denotativa la cual se complementa con el segundo tipo, lo connotado. Ambas forman parte de un continuo diacrónico y sincrónico, porque cuando se apela a la parte denotativa se describe un objeto o una situación, y los significados son exactos, los cuales se comparten por muchas personas dentro de un contexto amplio. Empero, conforme la descripción contiene aspectos inferenciales, que no son tan evidentes, se avanza hacia el carácter connotado (subjetivo) del significado, este dependerá más de los contextos espacio-tiempo específicos, entre el emisor del mensaje y del receptor del mismo. Esto implica que lo connotativo se altera significativamente conforme se modifican las culturas o situaciones en que se inserta, háblese de la mutabilidad en la diacronía. Connotación es entonces aquél sistema que se hace cargo de los signos de otros sistemas, para convertirlos en sus significantes. O bien, se obtiene un significado connotado cuando se toma “…al significante y al significado juntos, como el significante de un nuevo significado” Velásquez (2009:65).

Existen ciertas confusiones en cuanto al tema. Algunas personas asumen que significante es denotación y el significado es connotación; cuando la dualidad denotación-connotación corresponde explícitamente al significado y no al significante y más aún cuando el sistema connotado surge del significado denotado. Claro que el significado existe porque tiene significante. Como usted recordará, el signo es una entidad psíquica de dos caras que no pueden separarse, es decir, un signo surge o adquiere razón de ser cuando se da esa relación de presuposición recíproca entre ambos elementos.

Tampoco puede descartarse que un significante “posee” dicha dualidad, ya que al momento de escuchar o ver alguno, se le asigna a este cualquiera de los dos significados. Pero aquí está la clave, viene a la mente un significado para interpretarlo, y no otro significante. Se puede comparar por analogía un significante con otro significante, mas no explicarse uno con otro. En un diccionario, por ejemplo, en el panel izquierdo aparecen los términos o palabras (significantes), que se quieren entender para introducirlas al léxico y evitar ruidos semánticos; y en el lado derecho está su definición formada por significantes, es decir, otras palabras; estas últimas conforman un significado, no un significante. Sin embargo, dicho conjunto podría decirse que le dan vida al significante. Pero primero es significante, no significado. En otras palabras, al conjunto de significantes -en términos lingüísticos- se le denomina significado, ya sea denotado o connotado. Es por eso que uno de los argumentos de la mutabilidad en la diacronía explica que, puede que exista un desplazamiento del significado, es decir, que para un significante no existe necesariamente un significado. Asimismo, uno de los principios teóricos del proceso semiósico explica que “No existen signos unívocos (con un solo significado) (…) todo signo, por fuerte que parezca, puede tener muchas acepciones distintas.” Velásquez (2009:74).

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Pero las imágenes, al igual que los sonidos (no verbales), también son significantes; estos dos ejemplos no pueden interpretarse con otros iguales, ambos necesitan de palabras para obtener el significado que se quiera dar. Vale la pena reparar que cuando se hace una interpretación sígnica, el valor que se le dará estará siempre condicionado por las características culturales de quien la realiza. Es por eso que la relación significante y significado no será estable debido a la arbitrariedad. Algunos seguramente no dudarán en asociar la cuestión del significado con el relativismo, ya que “nada es absoluto, todo es relativo”, empero, lo relativo es social y apunta a diferentes marcos de referencia. No consiste necesariamente en aceptar que hay diversas opiniones de algo, sino que defiende cuando las opiniones son verdaderas si las personas son consideradas como tales; y lo subjetivo, individual. Ambos conforman al significado connotado.

En resumen, lo connotado surge como extensión de lo denotado, porque adquiere un significado adicional ajeno al inmediato, y esto porque cuando un significado carece de convencionalidad, es débil. Pero una vez logra abarcar grandes extensiones geográficas y culturales, mutará a lo denotado.

Fuentes:

  • Barthes, Roland (1971). ELEMENTOS DE SEMIOLOGÍA. Alberto Corazón Editor. Talleres Gráficos Montaña. Avda. Pedro Díaz, 3. Madrid.
  • Velásquez, Carlos (2009). Teoría de la mentira. Una introducción a la Semiótica. ECO ediciones. San José Villa Nueva, Guatemala.

(Imágenes extraídas de: http://www.google.com)

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  1. Entiendo que para que exista una connotación, debe haber una detonación, que es la significación de la cosa dicha o del signo o imagen. Como bien lo apunta el signo no es univoco, depende de la convencionalidad de los emisores. Por eso se dice que lo connotado es subjetivo derivado de la interpretación que desde su punto de vista se le asigna un signifcante. Gracias maestro por sus aportes a la semiótica.

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