La lingüística como herramienta para analizar la comunicación

Por: Freddy Poroj

No es nada nuevo leer que la comunicación es el acto por medio del cual se establece la interrelación entre dos o más personas, y que dentro de este proceso surge un intercambio de pensamientos y sentimientos mediante la utilización de signos variados definidos por un contexto y competencia lingüística determinados. Asimismo, la semiosis, dentro de cierto fenómeno, permite la decodificación de los mensajes distribuidos por diferentes fuentes, los cuales activan un adecuado funcionamiento de la sociedad, cual cristalización social saussureana que explica el vínculo  “Entre todos los individuos así ligados por el lenguaje, se establecerá una especie de promedio: todos reproducirán —no exactamente, sin duda, pero sí aproximadamente— los mismos signos unidos a los mismos conceptos. De Saussure (1945:41).

Como el campo de estudio de la comunicación es demasiado amplio, han surgido diferentes ciencias que la explican, según Interiano (2013), están: la lingüística (general, particular y aplicada), la informática, la cibernética, la biónica, la semántica y la semiótica. En esta oportunidad, me limitaré a sintetizar a la primera como la ciencia que tiene por función, estudiar todas las lenguas habladas por el hombre en sus diferentes aspectos como: origen, evolución, escritura, ubicación geográfica. Cada uno de estos, encierra un análisis determinado para comprender la relación que tienen entre sí, y en qué contribuyen con el estudio de la Lingüística General, desde el punto de vista de la lengua externa.

COMUNICACIÓN

En los cursos básicos de lingüística se plantea la tricotomía lenguaje, lengua y habla; empero, el autor arriba mencionado se detiene en las últimas dos como “langue et parole” respectivamente, ya que el lenguaje no es más que una facultad propia del ser humano. En la primera explica que “…no es una función del sujeto hablante, es el producto que el individuo registra pasivamente; nunca supone premeditación, y la reflexión no interviene en ella más que para la actividad de clasificar…”, asimismo, define a la segunda como “…un acto individual de voluntad y de inteligencia, en el cual conviene distinguir: 1° las combinaciones por las que el sujeto hablante utiliza el código de la lengua con miras a expresar su pensamiento personal; 2° el mecanismo psicofísico que le permita exteriorizar esas combinaciones.” De Saussure (1945: 41).

 

 

En este sentido, la lengua es heteróclita, es decir, que se aleja de la gramática y destaca por sus características extrañas, el lenguaje en cambio es heterogéneo porque está conformado por signos de diferentes códigos. Quiere decir que los signos (lingüísticos) no por ser esencialmente psíquicos son abstracciones; ya que las asociaciones ratificadas por el consenso colectivo,  que constituyen la lengua; son realidades que tienen su asiento en el cerebro. Si nos referimos al habla, hay que reparar que esta se manifiesta por algún tipo de escritura, conocida también como relevo dentro de la clasificación del código lingüístico.

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Todo esto implica que el lenguaje es un conjunto de signos y la lengua un sistema, ya que esta última posee un carácter gramatical propio que necesita de los elementos como el: emisor, receptor, canal, mensaje, código y referente (la retroalimentación y contexto forman parte del acto mismo). A estos se les adhieren las funciones propuestas por Jakobson (1985) conocidas como: emotiva, apelativa (conativa), fática, poética, metalingüística y referencial, respectivamente. Asimismo, vale la pena hacer mención de los fenómenos que se pueden dar dentro del proceso comunicativo, descritos por Velásquez (2009):

  • Ruidos: físicos, fisiológicos, psicológicos, ideológicos, psicológicos, culturales y semánticos.
  • Redundancia: repetición de mensajes utilizando diferentes recursos.
  • Contexto: cultural, comunicacional y sígnico.

Cada uno de estos, muestra la forma por la cual un mensaje no puede ser recibido de una manera adecuada. Como el estudio de la comunicación es tan extenso, la lingüística necesita de disciplinas auxiliares como apoyo; háblese de la fonética, fonología, gramática (dentro de esta la morfología y sintaxis), semántica y gramática del texto. Esta última tiene características determinadas como: mensajes completos, ideas presentadas en un orden específico, enunciados que tratan del mismo tema (háblese de intertextualidad) y enunciados relacionados. Todo esto y otros aspectos más, complementan a la ciencia lingüística para el análisis de su materia prima (la lengua), para explicar y entender la comunicación.

Fuentes:

  • De Saussure, Ferdinand (1945). Curso de lingüística general. Editorial LOSADA. 24 Edición.
  • Interiano, Carlos (2013). Semiología y Comunicación. Editorial Estudiantil FENIX, Ciudad Universitaria. Universidad De San Carlos de Guatemala. Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales.
  • Jakobson, Roman (1985). Lingüística y poética, Crítica y estudios literarios. España: Cátedra.
  • Velásquez, Carlos (2009). Comunicación, semiología del mensaje oculto. ECO ediciones, San José Villa Nueva, Guatemala.

(Imágenes extraídas de: http://www.google.com)

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