El genio radiante

Con su marcha dejó una huella que marcó la historia del universo entero. Su teoría se convirtió en una realidad; ahora se encuentra admirando el resplandor del todo.

Stephen Hawking quien dedicó su vida al estudio de diversas teorías entre ellas la de relatividad general, se caracterizó por irradiar alegría a cuantos le rodearon mediante sus bromas, y principalmente, por su capacidad incansable para generar conocimiento; su condición física nunca fue un impedimento para realizar aportes en el extenso campo de la ciencia.

A lo largo de su existencia atravesó dificultades que obstaculizaron su investigación científica, pero pesar de eso, su genialidad no tuvo límites. Cuando en 1985 perdió la facultad más importante para comunicarse (su voz) a causa de una traqueotomía, siguió demostrando la voluntad de hierro que componía su ser cuando en 1988 publicó su libro Breve historia del tiempo, el cual escribió con la ayuda de un sintetizador de voz.

“La inteligencia es la habilidad para adaptarse a los cambios”, dijo una vez.

Dicho y hecho. A pesar de sufrir una total parálisis en su cuerpo, el científico nunca transmitió una actitud de derrota o frustración, antes bien, conquistó al mundo con una serie de lecciones de vida que mostraron que más allá del bienestar físico, es la mente la que es capaz de lograr grandes hazañas. Incluso, se puede afirmar con total certeza que hasta en el amor triunfó. Era un romántico empedernido.

La Radiación de Hawking, término que aplicó a los agujeros negros del espacio y que años después sentenció que estos sólo pueden decrecer con el paso de tiempo, no exclusivamente es aplicable a la física, él mismo vivió por una corriente eléctrica y luminosa que provino desde lo mas profundo de su ser.

No se ha ido porque sus aportes a la humanidad permanecerán y serán el pilar de nuevas investigaciones que favorecerán a todo el planeta. Sin duda, Stephen cumplió su misión y ahora nos deja un legado cuyo máximo mensaje es que aunque las adversidades pueden significar un obstáculo, quejarse es un símbolo de debilidad y cobardía. Es el trabajo duro el que lleva al éxito.

El peor enemigo del conocimiento no es la ignorancia, es la ilusión del conocimiento. -Stephen Hawking.

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