La Lingüística Particular y su relación con lo mutable e inmutable

Por: Freddy Poroj

El enfoque de la lingüística particular consiste realizar un estudio transversal que explica la diacronía y sincronía de una lengua en específico. Una descripción sincrónica de una lengua será entonces la que se refiere a ésta tal cual, y cómo es en un momento en específico; asimismo, una descripción diacrónica se ocupa del desarrollo histórico de esa lengua y de los cambios estructurales que ha tenido. En este sentido, se centra en explicar cómo funcionan las lenguas en un punto del tiempo y cómo los hablantes tienen la capacidad de entenderlas y procesarlas mentalmente.

En un artículo anterior (ver: https://elsancarlistau.com/2017/09/25/mutabilidad-un-bien-necesario/), explicaba que “existe una evolución de la relación que se da entre la palabra que se piensa (significante), y lo que se expresa como concepto (significado) de lo anterior.” Lo cual corresponde a la mutabilidad, que asociada a uno de los estudios de la lingüística particular, sería desde el punto de vista diacrónico, es decir, una mutabilidad en la diacronía (MD), en oposición a la inmutabilidad en la sincronía (IS). Estos términos, planteados por Saussure (1945), como características del signo lingüístico, surgen por la relación que se establece entre los dos planos (significante y significado) es decir, la unión que vincula a estos funtivos es la arbitrariedad. El propósito de esta antinomia, es describir la relación total de los signos entre sí, en el interior del sistema de la lengua.

signo linguistico

Existen cuatro fundamentos que dan soporte y validación a la IS y tres a la MD. En el primero están: (a) Carácter arbitrario del signo; que se refiere a que los hablantes de una lengua determinada, no tienen la potestad de transformar el vínculo (lo arbitrario), es decir, no permite cuestionar lógicamente el porqué de la relación entre significante y significado, y esto porque como el sistema de signos implica un tipo de convención, que no está basado en ninguna lógica interna, no se puede cuestionar. Quiere decir que la arbitrariedad del signo, atenta contra nuestra posibilidad de transformarla. (b) La multitud de signos necesarios para construir cualquier lengua, como argumento a favor de la inmutabilidad; (c) El carácter demasiado complejo del sistema.
Para los fundamentos b y c, se puede concluir que ambos hacen referencia a la complejidad del sistema lingüístico (háblese de sus normas gramaticales), asimismo, apelan a la imposibilidad que los hablantes tienen de interferir en ese sistema. Y (d) La resistencia de la inercia colectiva a toda innovación lingüística; explica que la masa hablante no tienen la capacidad crítica de interferir sobre la lengua. Si para el fundamento (a), se explica que los hablantes necesitan argumentos lógicos para cuestionar la arbitrariedad; en este ni siquiera se nos ocurre hacer cuestionamientos, y esto debido a que somos herederos del idioma de nuestros ancestros y la usamos de manera automática, es decir, por inercia, la cual genera una resistencia a crear algún tipo de cambio. Resumiendo los cuatro fundamentos: no puede alterarse la relación entre significante y significado porque el signo se mantiene a sí mismo a lo largo del tiempo.

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Por último, los fundamentos de la MD, son: (a) Puede haber un desplazamiento del significado, es decir, el mismo significante, significa otra cosa; por ejemplo, en nuestro ámbito guatemalteco la palabra “coche” alude a un cerdo, pero en otros países a un carro. (b) Puede haber un desplazamiento del significante, es decir, un significado de determinado significante, se expresa con otra cadena fónica; por ejemplo, lapicero por bolígrafo o pluma. (c) Puede haber una transformación de (a) y (b), es decir, palabras en desuso que corresponden a la lengua arcaica; o bien, términos nuevos que se acuñan a nuestro léxico gramatical que conforman la lengua. Resumiendo los tres fundamentos: toda lengua pertenece a una masa hablante.

A veces pensamos que dominamos la lengua (idioma), por el hecho de que formulamos ideas y las expresamos indefectiblemente y también porque entendemos mediante la decodificación a nuestros emisores. Sin embargo, es al contrario. La lengua nos domina; y esto porque la absorbemos de niños, y de pronto ya la estamos utilizando.

Fuente:

De Saussure, Ferdinand (1945). Curso de lingüística general. Editorial LOSADA. 24 Edición.

(Imágenes extraídas de: http://www.google.com)

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