La muerte sobre ruedas.

Hace unos años, un amigo que debido a las injusticias que se cometen en este país tuvo que irse exiliado con sus padres y hermanos a Canadá, estando de visita en su patria, me prestó mi vehículo para hacer algunos mandados en la ciudad capital, era la primera vez que venía a Guatemala después de estar cinco años fuera del país.

Al paso de las horas, mi amigo me devolvió el casi desvencijado pichirilo, que de hecho ya estaba viejito, pero ahora sumaba a su carrocería un golpe fuerte en una lodera y el parachoques a punto de caer completo al suelo. “Me chocaron, pero no tengás pena, yo me hago responsable de la reparación, manejar en esta ciudad, realmente es de locos y atrevidos”, dijo mi amigo quien seguramente estaba acostumbrado a las autopistas del país del norte.

La anécdota anterior viene a mi mente justo cuando en sectores cercanos a la ciudad capital, han ocurrido sendos accidentes viales que han provocado pérdidas materiales y humanas, me refiero específicamente a los sucedidos recientemente en la carretera interamericana, el más reciente, ayer con la participación de un camión que luego de colisionar con otro transporte similar, se atravesó el arriate central y chocó a un automóvil que iba en sentido contrario.

Y para variar, el tema se pone en la agenda pública únicamente cuando ocurren este tipo de tragedias, “que las carreteras, el anillo regional metropolitano, la falta de control municipal y gubernamental, los pilotos irresponsables, las empresas que no dan mantenimiento a sus unidades, la inoperancia de las autoridades”. La lista de problemas, seguramente se queda corta.

Considero que mientras el asunto no se trate en forma integral, los accidentes lamentablemente seguirán ocurriendo, en la interamericana y en otras carreteras del país, entre las soluciones que se plantean por estos días, están la construcción de vías exclusivas para transporte pesado y de pasajeros y hay quienes hasta sueñan con la reactivación del ferrocarril.

Todo suena bien, pero mientras al gobierno central por medio de sus entidades involucradas y a los alcaldes municipales les venga del norte este tipo de dificultades, la cosa no mejorará. Es urgente que se implementen mejores estrategias de control, que vayan más allá de sus radares de monitoreo de velocidad, que los Policías de Tránsito, tanto los municipales como los del Ministerio de Gobernación, realmente hagan su trabajo.

Y aunque no se debe generalizar, porque en todo gremio hay buenos y malos, considero que existen pilotos suicidas que agarran los trailers como si fueran de juguete, tampoco se salvan algunas empresas irresponsables que hacen trabajar largas jornadas nocturnas a los conductores y por supuesto, las autoridades de gobierno y municipales, que en vez de construir más y mejores carreteras, hacen lo más fácil, restringir horarios para la circulación del transporte pesado.

¿Y quién te chocó?, pregunté a mi amigo. “Una Sanjuanera”, contestó aún asustado, refiriéndose al piloto de un bus de transporte extraurbano con servicio al municipio de San Juan Sacatepéquez. Los accidentes provocados por buses, especialmente extraurbanos, son tema de otra columna, porque muchos también se convierten en la muerte sobre sobre ruedas.

Cintillo de Opinión

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