Cerro las Granadillas, el lugar de las familias del Cohete.

La demanda de juegos pirotécnicos aumenta en el mes de noviembre y diciembre, pero en el primer trimestre del año es casi nulo el trabajo.

Cerro las Granadillas, San Raymundo, ubicado a unos 40 kilómetros de la ciudad capital, en este lugar hay unas 150 familias, la mayoría trabaja en la elaboración de cohetes y juegos pirotécnicos recibiendo pagos semanales por familia de Q150 a unos Q500.

5- Miles de Cohetillos listos para formar un metro de ametralladora.

Miles de Cohetillos listos para formar un metro de ametralladora / Rubén David Lacan

Lunes 5 de la mañana, el viento sopla fuerte, el sonido de las ramas de los árboles chocando unas con otras mientras se escucha el canto de los gallos al amanecer.  Pero no son los únicos sonidos, hay unos golpes constantes en algunas casas. Luces encendidas en varias viviendas de la comunidad. El frío de noviembre se hace sentir, ya hay familias trabajando a esa hora, elaborando cohetes. Esta es la principal fuente de trabajo en muchas comunidades en San Raymundo, donde se trabaja de 12 a 15 horas diarias en los meses de noviembre y diciembre ganando Q500 ($70) a la semana, por familia.

La elaboración de cohetes y juegos pirotécnicos es un trabajo “común” en las comunidades de San Raymundo y San Juan Sacatepéquez, donde decenas de familias, incluyendo los niños, se dedican a tiempo completo a fabricar los cohetillos.

Niños desde los cuatro y cinco años de edad ya empiezan a manipular la pólvora u otros materiales, también mechar, rematar o trenzar las “ametralladoras”. Uno de los muchos casos es el de la familia de doña Sonia, se le llamará así porque ella prefirió no dar su nombre. Los distribuidores de la materia prima los amenazan si hablan de este tema con gente que no es de la comunidad.

6- Maria de 13 años mechando

María de 13 años mechando / Rubén David Lacan

Sonia, su esposo y sus once hijos se dedican a la fabricación de cohetes, con un salario de Q500 a la semana ($70 dólares), que apenas les alcanza para subsistir. El pago de la energía eléctrica va desde los Q25 a Q45 al mes y de agua pagan una cuota fija de Q10 y para los demás servicios básicos del hogar se las arreglan como pueden.

Doña Sonia comentó que todos sus hijos aprendieron a mechar desde muy pequeños, entre los cuatro y cinco años, siempre teniendo cuidado que no les pasara ningún accidente, “tengo más de 20 años trabajando con el cohete y nunca nos ha pasado nada”.

El acceso a las entrevistas a las familias fue difícil, ya que todos tienen el temor de perder el trabajo que les dan, los proveedores de la materia prima los amenazan de no darles los materiales si hablan con la prensa o alguna autoridad. Pobladores aseguran que la única fuente de trabajo es esta, y lo que ellos cultivan es para su consumo, ya que no cuentan con extensiones de tierra para poder sembrar cantidades mayores.

Samuel, un niño de 9 años de edad, trabaja haciendo cohetes, su sueño es ser maestro, mientras que su hermana, María de 13 años, ella sueña ser vendedora de cohetes. Ambos empezaron a trabajar desde que tenían cuatro años.

2- Samuel de 9 años mecha cientos de cohetes al dia.

Samuel de 9 años mecha cientos de cohetes al día / Rubén David Lacan

12- las manos llenas de polvora despues de horas trabajando. Samuel 10 años de eda.

Las manos llenas de pólvora despues de horas trabajando. Samuel 10 años de edad / Rubén David Lacan

Jessica Ramírez quien realizó su Ejercicio Profesional Supervisado de Psicología de la Universidad de San Carlos de Guatemala, por un año en el Caserío Cerro la Granadilla de la aldea El Ciprés, de San Raymundo, relata que en el Cerro no se cuenta con servicio de drenaje y para hacer las necesidades biológicas tienen que ir al bosque o detrás de sus casas y algunos niños lo hacen en las calles principales. “La mayoría de niños sufre de irritaciones en la piel o alergias, aun no hay exámenes médicos para saber específicamente porque son estas alergias, pero suponemos que es por la pólvora y sus químicos”, finalizó

Asimismo, el director de la Escuela Rural Mixta Amelia Pavón, Bruno Emilio Ajcuc, comentó “Los niños en el área de salud están bastante afectados porque las caritas, las manos y la parte física se ven manchados con pólvora y ésta penetra en la piel, es bastante delicado”. En la Escuela asisten a clases 206 niños y a todos se les da desayuno y refacción cada día, gracias a la ayuda de una ONG que cubre el cincuenta por ciento de los gastos que no son cubiertos por el Estado.

El Procurador de los Derechos Humanos, Jordán Rodas, en una entrevista que le realizó el medio internacional, HispanTV, indicó que “Problemas psíquicos se dan en esta época cada año, exhortar a las autoridades correspondientes a tener los controles de seguridad para evitar tragedias que después se están lamentado. Tendremos que exhortar al ministerio de trabajo para que se percate, y que el trabajo infantil está prohibido, no solo por órdenes de leyes nacionales sino también por convenios internacionales ratificados por Guatemala”.

En el Cerro las Granadillas hay un aproximado de 150 familias y según estudiantes de la Universidad de San Carlos de Guatemala, que realizan su EPS en esta comunidad afirman que 9 de cada 10 familias vive del cohete, directa o indirectamente.

 

por: Rubén David Lacan

 

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