Decima Sexta estación: “El Calvario del Transurbano”.

La Cuaresma ha iniciado y con ella es muy común que en los fieles católicos se medite en el rezo ferviente del Santo Vía Crucis o Vía de la Cruz, recordando los pasos que llevaron a Jesús hacia el Calvario a morir por los pecadores. Cuando se piensa entonces en el viacrucis o calvario se tiene en mente que es algo sacrificado, un estado de sufrimiento que parece no tener fin. El Via Crucis se compone de quince estaciones, en el cual se medita paso a paso cada uno de los sufrimientos del Redentor para llegar al Monte Calvario. Sin embargo las personas que usamos el servicio de Transurbano en cualquiera de las zonas donde este sistema de transporte presta servicio, podemos sumarle una estación más a nuestro viacrucis.
Lo que apuntaba a ser un servicio de transporte de primer mundo, acabó como algunos lo predijeron al inicio de este, en el abandono. Es hermoso recordar aquel ya lejano 2010 cuando dio inicio el servicio y se respiraba una amplia expectativa en torno el nuevo sistema de transporte. En el olvido quedaron los famosos buses rojos principalmente en la zona 12 y 21 donde dio inicio el servicio: Habían buses a cada ratito, las unidades estaban nuevas, recién traídas del extranjero, sistema de grabación por medio de videocámara, tanto al interno de la unidad como en las estaciones. Un sistema de pago que nos garantiza que se nos cobraba solamente Q. 1.10 y ya no los Q. 5.00 y Q. 10.00 que nos cobraban los buses rojos cuando salíamos de la Universidad. En las estaciones habían entre uno y dos guardias de seguridad privada así cómo cámaras de video que grababan en tiempo real, lo cual permitió disuadir a la delincuencia y le dio tranquilidad a los usuarios. En las pantallas al interno de los buses se promocionaban el uso del Transurbano así como trivias y entretenimiento que hacían amenos los viajes de los usuarios.
Sin embargo tras un breve tiempo de servicio las deficiencias empezaron a notarse. Era evidente que la promesa que circularían más de 3 mil buses no se cumplió al grado que en la actualidad ni siquiera 270 buses circulan para movilizar a más de 350 mil usuarios. Actualmente en relación a la reflexión de dicho “calvario” hay muchos padecimientos que los usuarios deben soportar en medio de miradas de rabia e indignación, pues no hay nada por hacer.
Entre estos padecimientos el más notorio es la falta de unidades. Si usted quiere abordar un autobús deberá llegar como mínimo una hora antes para hacer la cola y abordarlo, dado a que no hay unidades muchas veces en las estaciones se forman filas de hasta 5 cuadras de personas. Los guardias de seguridad fueron retirados, las estaciones dejaron de vigilar por medio de las vídeocamaras pues ya no se les dio mantenimiento, la seguridad que se presumió al inicio pasó a otro plano. Las estaciones pasaron a ser inseguras y muchas de ellas se deterioraron por la falta de mantenimiento; es muy notorias algunas en la ruta a Villa Hermosa que quedaron totalmente destruidas por algún accidente automovilístico pero que nadie se hizo responsable, hoy son un riesgo para los usuarios. Ya no se tiene la certeza de cuánto es lo que están cobrando de pasaje las unidades, pues según mi experiencia y comentarios de algunos usuarios hay momentos como en la madrugada o en la noche cuando las unidades debitan de la tarjeta hasta Q.5.00 por pasaje y comúnmente la tarifa en horario normal es de Q.2.00; esto a pesar que se ha denunciado en reiteradas veces y ante varias instituciones, sigue sin cambiar. Es muy común ver las unidades sobrecargadas y aún asi escuchar la invitación del chofer que dice que los pasillos caben 3 filas y que hagan el favor de correrse. Y sin pensar en los adultos mayores que deben hacer el recorrido de pie y en condiciones poco favorables, eso sin contar que no hay opciones para personas con capacidades especiales.
Muchos usuarios se han conformado al servicio, porque no les queda otra manera para llegar a sus destinos, algunos optan por pagar un servicio de taxi colectivo, que por módicos 10 quetzales lleva a los usuarios al menos a un destino más cercano donde se puede abordar otro tipo de transporte. El calvario no termina ahí, pues si un usuario se queda sin saldo, debe pagarle a los revendedores de pasaje que le venden un pasaje por el doble del valor del mismo. Es eso o no se va uno a su casa.
Hace unos días fueron capturados casi todos los integrantes del Gabinete de Gobierno del Ex Presidente Álvaro Colom Caballeros, acusados por el caso del Transurbano, que no solo fue un negocio que dejó grandes tajadas a algunos pocos y como casi todos los negocios de los gobiernos del país, pocos beneficios reales para los usuarios.
¿Qué pasará con este otro caso legal que ahora se ventila en tribunales y medios de comunicación? ¿Habrá alguna forma de mejorar el servicio a los usuarios del Sistema Transurbano? ¿Acabará la angustia y sufrimiento para movilizar a más de 350 mil usuarios en 270 unidades activas? ¿Habrá alguna entidad que pueda garantizar que se van a cobrar los Q1.10 autorizados? ¿Hay forma alguna de habilitar más unidades? Mientras encontramos las respuestas a todas estas interrogantes, roguemos al Redentor nos ayude a salir pronto de esta Décimo Sexta Estación: “Los usuarios siguen viviendo un calvario por el Transurbano”.

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