Coliseo guatemalteco

Durante el tiempo del emperador Nerón, muchos cristianos fueron arrojados a los leones en el Coliseo Romano bajo el lema “Panem et circenses” (Pan y circo), dado que era una forma de entretener a los Romanos y a la vez otra que permitía exterminar a los cristianos que se negaban a adorar la estatua de dicho emperador. Pensar en tal escena es una cuestión que desde mis inicios cristianos ha perturbado mi alma, porque a pesar que los felinos son unas hermosas criaturas, algunos hemos quedado también embelesados con su belleza, sabemos de lo que son capaces de llegar a ser: Son fieras que atacan por instinto, que gustan de presas vivas y más lentas que ellas. En dicho tiempo tales eventos divertían a miles de romanos que acudían a ver la lucha de los gladiadores y con el paso del tiempo, la lucha pacífica que los cristianos hacían contra las fieras, pues cuando eran arrojados al circo romano y los leones se disponían a atacarlos, ellos bendecían a sus victimarios y se encomendaban a Dios, puede decirse que se resignaban a morir despedazados y como comida de las fieras.

Pensar en ello, nos lleva mentalmente a los años de la persecución cristiana, cuestión que aún se vive en algunos lugares del planeta, pero con métodos diferentes, sin embargo ser atacado por una fiera, es algo que ni siquiera pasa por nuestra mente.

En los últimos días los medios de comunicación nos han conmovido hasta las lágrimas, pues fue noticia a nivel nacional como a un alimentador de fieras, le fueron despedazados sus brazos ante la impotencia de poder defenderse de algunos leones que recién fueron llevados al lugar donde vive y que le encomendaron cuidar por una cantidad de 300 quetzales semanales. La noticia ha conmovido a la nación, pues algunos periódicos mostraron imágenes conmovedoras de don Cipriano Álvarez siendo llevado al Hospital de Cuilapa ya sin sus brazos, mismos que al habérselos arrancado los leones fueron devorados en el acto. Y es que al considerar la situación económica del afectado llora sangre el darse cuenta que por esa cantidad viven no sólo él sino algunos miembros más de su familia en constante peligro, pues las condiciones de las jaulas donde se resguardan las fieras, no son del todo confiables y también hay que tener presente que en dicho predio también viven niños, a quienes las fieras ponen especial atención a cada uno de sus movimientos.

Cuando pensamos en dicha situación nos damos cuenta que ahora el afectado está sobrellevando en un hospital público su situación, en el momento del ataque él pedía a gritos que le quitaran la vida, pues no se hace a la idea de poder vivir sin sus brazos, que le permitían trabajar para llevar arduamente el alimento a su familia y a su moribunda esposa doña Arcadia Álvarez, quien postrada en cama esperaba los cuidados y amor de su ahora mutilado esposo. Gracias a la ayuda psicológica que se le brindó en el hospital iba sobrellevando su situación, pero las cosas empeoraron cuando al decirle a su esposa la situación de don Cipriano,  su esposa no pudo soportar la impresión y estos días supimos con tristeza que falleció.

Es triste compartir este tipo de noticias, más cuando a través de la televisión pudimos apreciar cuando don Cipriano fue llevado con la ayuda de psicólogos y personal del hospital a darle el último adiós a su difunta esposa de quién ya no pudo despedirse en persona. El cuadro de esta familia es bastante conmovedor. Hoy ellos piden ayuda económica para poder sufragar los gastos fúnebres y salir adelante, pues no cuentan con ingresos fijos, más que una promesa de 25 mil quetzales que les ofrecieron los dueños de las fieras para que firmen un documento donde no los hacen responsables del accidente ocurrido. Podríamos decir que es el precio de los brazos del cuidador y ahora de la vida de doña Arcadia que ya descansa en paz. Esto nos hace reflexionar las condiciones inhumanas como muchos tratan de salir delante de sobre llevar la vida, en un país donde algunos se dan grandes excesos en banquetes, regalos a sus amigos, anteojos y zapatos, masajes anti estrés; cómo también ante personas que ni cumplen con sus horarios de trabajo, por andar en manifestaciones para exigir irónicamente un aumento de sueldo, pero que no garantiza ni calidad de desempeño laboral muchos menos cabalidad del tiempo pactado. Vemos con tristeza como algunos pobladores viven en la miseria, alimentando leones exponiendo su vida; llenando agujeros de tierra, exponiéndose a ser atropellados, todo por algo de limosna que les den algunos automovilistas en unas carreteras que están en pésimo estado.

Hoy es tiempo de unirnos y ayudar a esta familia: Económicamente, con víveres y artículos de primera necesidad; algún abogado o profesional del derecho que les asesore en torno a la demanda y les convenza de no aceptar la cantidad ofrecida por los cuidadores. Y también es tiempo de elevar nuestras oraciones al Creador por el eterno descanso de doña Arcadia y para que Dios mueva los corazones de tantas personas generosas que habitan en nuestro país y se vuelvan para mirar con ojos de misericordia a esta familia que tanto lo necesita. Y ojalá a todas esas personas que están en el gobierno despilfarrando nuestros recursos se den cuenta de estas necesidades y cuando se quieran poner un par de lentes de más de 20 mil, puedan sentir un nudo en la garganta que o cambian o un día la vida les pasará la factura.

Dadle Señor el descanso eterno y brille para ella la luz eterna. Cristiana resignación a la familia de doña Arcadia Álvarez y Dios le conceda su gracia para salir triunfantes de dicha situación.

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