¿Blue Monday en Guatemala?

En algunos países de Europa hoy se conmemora el Blue Monday (“Lunes Triste”), conocido como el día más deprimente del año, de acuerdo con una explicación científica de base matemática, formulada en 2005 por el psicólogo británico Cliff Arnall, de la Universidad de Cardiff, Reino Unido.

La teoría de Arnall, basada en la fórmula 1/8C+(D-d) 3/8xTI MxNA, en donde “C” hace referencia al clima, la “D” a las deudas contraídas durante las fiestas de fin de año, la “d” es el dinero que cobraremos a finales de enero, la “T” equivale al tiempo que ha pasado desde Navidad, la “I” es el tiempo que ha transcurrido desde el último intento de dejar un mal hábito, la “M” representa las motivaciones que aún nos quedan, y la “NA” corresponde a la necesidad de actuar para cambiar todo lo negativo que rodea nuestras vidas; viene a constituirse en la estructura del tercer lunes de enero, que por los altibajos emocionales que repercuten entre la población, no han dudado en denominarle Blue Monday.

De ser así, pareciera que todos los habitantes del planeta, con tendencias consumistas, estaríamos expuestos a vivir este día con una sobredosis de pesimismo y depresión, tomando en consideración la cuesta de enero, el regreso a clases, las frías madrugadas para llegar a tiempo al trabajo, la faena desesperante del tráfico en las horas pico, los propósitos engañosos de año nuevo que no se llegan a cumplir y, sobretodo, las deudas contraídas que se incrementan  en intereses por la poca capacidad de pago.

Sin embargo, a pesar de la formula científica que cobra importancia entre la población europea, sobre todo entre aquellos más susceptibles; algunos científicos han llegado a categorizar el fenómeno como pseudociencia, que no tiene más sentido que el de impulsar campañas publicitarias de agencias de viajes, gimnasios, productos dietéticos, entre muchos otros, pero que nada tienen que ver con la conducta emocional de las personas.

Con escepticismo o no por lo que este día pueda llegar a representar, se debe comprender que el común denominador del problema está implícito en los factores de tiempo, necesidad humana y dinero. El ritmo de los tiempos es marcado por las empresas  comerciales, quienes nos dictan lo que debemos consumir para subsanar nuestras necesidades de aceptación dentro de un conglomerado social; en donde el estreno de fin de año, los regalos, la TV con pantalla “ahorradora de energía”, el amueblado nuevo para la sala y el comedor, deben adquirirse para llegar a alcanzar un estado momentáneo de bienestar emocional, de aceptación familiar y social, impulsando a los consumidores a olvidarse de las deudas que están adquiriendo, a su incapacidad de pago disfrazado de “cuotas mensuales”, de créditos bancarios con “pequeñísimas tasas de interés”.

El resultado de todo ello es lo que seguramente llevó a Cliff Arnall a repensar una fórmula para ponerle un nombre al problema, aun cuando su idea la haya puesto al servicio de una campaña publicitaria de la agencia de viajes Sky Travel, que como empresa comercial la supo aprovechar mientras estuvo activa en el mercado británico y, curiosamente, fue parte del problema de consumo al cual el teórico le puso un nombre.



Mientras tanto en Guatemala, el Blue Monday bien puede relacionarse con los acontecimientos políticos del último fin de semana, los cuales sí nos dan motivos suficientes para hacer de este un “Lunes Triste”, porque las prácticas recalcitrantes de la vieja política continúan presentes, y eligen Juntas Directivas adhoc a todos aquellos funcionarios con señalamientos de corrupción. El discurso presidencial del segundo año de gobierno no fue más que sólo eso, un cúmulo de palabrería ordenada en función de fortalecer la imagen del Presidente en su calidad de orador. Lo único rescatable, porque demás es cierto, es aceptar que “los poderes legítimos republicanos se eligen en las urnas y lo elige el pueblo”. Que sea esta pues, nuestra tarea para repensar en manos de quiénes dejaremos a Guatemala en las próximas elecciones, porque de este Gobierno no podemos sino esperar más de lo mismo, un fiasco malogrado que dirige al país, gracias a la minoría que los eligió, porque la mayoría decidimos hacer cualquier cosa con nuestro voto, menos pensarlo de forma consciente.

Cintillo de Opinión

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