Música, maestro.

Desde niño mostré dotes de tener dos vocaciones, una de ellas era la música, recuerdo que mi padre me compraba guitarritas de juguete en cada feria de mi pueblo, aquel armado de retazos de madera medio pintados, terminaba todo destartalado luego de un par de semanas de haber cumplido con su cometido: entretener a un pequeño que soñaba quizá con ser músico.

Con el tiempo, me “metí” al conjunto musical de la iglesia católica, una buena opción para poder aprender a tocar guitarra, ya no eran de juguete menos de feria, mi papá me compró la mejor que he tenido, grande, con una buena caja de resonancia, no recuerdo si fue fabricada en El Salvador o España, pero era la que más sonaba.

Pasaron los años y siendo adolescente en mi querida Escuela Normal Regional de Oriente, (ENRO) ubicada en Monjas, Jalapa, aquella pasión musical se incrementó al encontrar un salón adecuado para la enseñanza de dicho arte y un docente profesional y especializado (Profesor Manolo Robles) en el tema, que hasta ponía a nuestra disposición los instrumentos de su propiedad.

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 Banda ENRO (1990)

Era tanto el entusiasmo, que aunque ninguno era experto en el instrumento que interpretaba, la pasión y talento del citado maestro hizo que se integraran perfectamente aquellas aptitudes  para armar lo que en esos años noventeros se llamó la “Banda ENRO”. La Hora Cultural de la Escuela que recorrió los departamentos de Jalapa, Jutiapa y Santa Rosa, no eran tales sin la participación del citado grupo musical.

Y teníamos claro que al egresar del establecimiento, donde por cierto estuve becado e internado por cuatro hermosos años, ninguno se dedicaría a la música como medio para subsistir, pero estábamos conscientes que dicha práctica, nos inyectaba dinamismo, positivismo y sobre todo, mucha alegría, aparte de oxigenar nuestro cerebro.

El tema viene al caso debido a la polémica que se generó por la reciente decisión del Ministerio de Educación de integrar la educación musical a la expresión artística en el ciclo básico con lo que esto conlleva. En respuesta a los críticos, el Titular de la Cartera Educativa, Oscar Hugo López, argumenta que la labor de la cartera que dirige, no es formar músicos.

El asunto seguramente continuará dando de qué hablar, en lo personal, puedo decir que el haber aprendido siquiera las notas principales en instrumentos de cuerda, a interpretar una que otra melodía en el piano y medio sonar una tambora o las congas, fue de mucha utilidad para afinar mi motricidad y sobre todo, mi cerebro.

Por cierto, en mi casa siempre hay una guitarra, lista para afinarse y ejecutarse.

Música, maestro.

Cintillo de Opinión

 

 

 

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