A enfrentar la cuesta de enero

La cuesta de enero le dicen hoy en día, pero yo sólo recuerdo la emoción del inicio del ciclo escolar, sin contar con el esfuerzo que hacia mi madre para comprar los útiles escolares; claro que jamás llevé una pesada mochila como los niños de hoy, la mía era un libro de Nacho, cuatro cuadernos, un lápiz, sacapuntas y borrador. Según la época, el libro de Nacho seguramente es muy recordado, o quizá en alguna otra escuela pública exigían el libro de Victoria, Barbuchín, El Nuevo Sembrador y según me cuenta una conocida que estudió en las fincas bananeras de Izabal, alguna vez le pidieron como base de lectura el célebre Almanaque para Todos.

En algunas aldeas, tener esos libros era un lujo, algunos niños ni siquiera tenían una mochila, mucho menos útiles escolares, pero tristemente esa situación persiste. Si bien jamás nos enterábamos del esfuerzo que hacían los padres de familia para comprar todo lo requerido por los establecimientos educativos en el ciclo escolar, muchos lo entendimos ahora que nos toca pagar colegiaturas y comprar enormes listas de útiles escolares, algunos hasta los piden con cierta marca y tamaño.

Pero por los hijos, los sacrificios lo valen. Ellos jamás sabrán que pediste un préstamo en algún banco o topaste la tarjeta de crédito para comprar los útiles escolares y pagar las colegiaturas. Muchos recurriremos si tenemos finanzas sanas en nuestros hogares, a los pocos ahorros que pudimos hacer con el pago del aguinaldo (que no todos reciben por su modalidad de contratación) o de algún bono que recibimos durante diciembre o un buen negocio que cerramos.

Esta cuesta de enero, cada vez se vuelve más inclinada, porque con el pasar de los años nuestros vástagos crecen y las listas que exigen los centro educativos (más los privados) se vuelven extensas y el tipo de letra se asemeja al de la biblia, por su diminuto tamaño, por lo que hay que estar atentos para que no se nos pase nada por comprar.

Es de tomar en cuenta que ahora muchos colegios le apuestan a la enseñanza por medio de tabletas electrónicas, en donde hacen más interactivos los contenidos para los estudiantes, preparándolos mejor para las nuevas fuentes de trabajo que estarán surgiendo derivado de las nuevas tendencias en la tecnología.

Entre los gastos varios están los de calzado de diario y deportivo, también los uniformes que le servirán a nuestros hijos durante todo el año. Recordemos que se trata de una inversión a largo plazo para que nuestros niños tengan las herramientas necesarias para hacerle frente a la vida.

Un amigo me dijo que lo único que le podemos dejar a los hijos es el estudio y que mejor que apoyándolos y dándoles educación de calidad para que sean personas de bien y que tengan un mejor futuro que el que nosotros tuvimos.

Así es que sigamos en las carreras de comprar los útiles escolares y tengamos paciencia haciendo las largas filas en las librerías y forrando por los menos 20 cuadernos y libros que les exigen a los estudiantes en la actualidad.

Cintillo de Opinión

  1. Bien Tzoc. Bienvenido a ESU.

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