Un enemigo silencioso

Seguramente al leer el título la primera idea que salta a tu mente es que me refiero al miedo. Aunque en realidad, este es un sentimiento que todos los seres humanos experimentamos, en esta ocasión quiero tratar sobre otro enemigo que vive dentro de nosotros: el estrés.

Este inquilino que resta energía a nuestras vidas, incluso puede habitar en nosotros sin que nos demos cuenta y causar estragos no solamente a nivel psicológico; sino también, a nivel físico.

Según el Diccionario de la Real Academia Española, el estrés es la “tensión provocada por situaciones agobiantes que originan reacciones psicosomáticas o trastornos psicológicos a veces graves.” ¿A cuántas situaciones abrumadoras estaremos expuestos a lo largo de la semana?

En la actualidad el estrés es la enfermedad del siglo y uno de los detonantes más comunes de otras enfermedades fisiológicas.

Hace alrededor de un mes, culminé el curso de Relaciones humanas, liderazgo y comunicación eficaz en una institución de capacitaciones de prestigio a nivel internacional. Uno de los objetivos que tiene (entre muchos) es mejorar el control de las emociones y el manejo del estrés.

Sin lugar a dudas esta es una herramienta valiosa para las compañías en el combate al estrés, ya que según la Organización Mundial de la Salud el estrés laboral, es una epidemia mundial en nuestros días.

Actualmente, son los mexicanos los que ostentan el primer puesto de los países que más padecen estrés laboral. En el segundo y tercer lugar, aparecen China y Estados Unidos respectivamente.

Recuerdo el inicio de mi discurso en el acto de graduación del entrenamiento en el curso antes mencionado: “Siempre he considerado que el estrés es como una bomba de tiempo, que al final termina explotando y haciendo daño a todos quienes están alrededor.” Pero ¿qué pasa si ese enemigo está dentro de nosotros?

Como estrategia sería perfecto que empezáramos atacándolo antes de que nos agarre por sorpresa, sobretodo en nuestro trabajo que es donde pasamos la mayor parte del tiempo.

Un principio básico pero eficaz, es ordenar el escritorio. Seguramente si miras demasiados papeles y peor aún, desordenados, te dará la impresión de que tienes trabajo atrasado.

La correcta posición al sentarte frente a la computadora, ayuda no solamente a tu espalda; sino también psicológicamente.

Un compañero de trabajo me aconsejó que hiciera algo diferente en la semana, ¿Qué tal un poco de ejercicio, asistir al gimnasio, hacer una caminata o practicar natación? Es un hecho que la rutina es la mejor amiga del estrés y es mejor acabar con ella.

El descanso y la alimentación son fundamentales para nuestra existencia. Asegúrate de dormir de 7 a 8 horas y comer saludable, evitando grasas, azúcares y comida rápida.

La mayoría de las situaciones son condicionadas por la forma en que las afrontamos. Sugiero que te enojes menos, rías más y no des importancia a pequeñeces. En lugar de enojarte, ríe y toma actitudes positivas que busquen soluciones y no culpables.

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