¿Cambios radicales?

El 2,017 está por finalizar y auguramos para el 2,018 muchos proyectos personales y de grupo que con anhelo esperamos cumplir, sin embargo, es pertinente revisar la prioridad de esos cambios y cuáles son sustanciales para nosotros y nuestra sociedad. Tiene mucho que ver el sistema de valores, educación, cultura que sean contexto para los cambios que personal o socialmente se pretenden abordar.

Por cambio se entiende (comúnmente), dejar de hacer una cosa por otra; pasar de un estado o situación a otra; modificar alguna situación o cosa por otra; así sucesivamente. En esta línea qué cambios proyecta o proyectó para el próximo año. También es posible hablar de que en Guatemala urge multitud de cambios para vivir mejor.

La mayoría de ocasiones no existe tales cambios sustanciales o estructurales, sino superficiales y en apariencia que no son beneficio ni personal y social. Si optamos por cambios cuantitativos (que no provoca transformación esencial) el beneficio es limitado, por ejemplo, el gobierno decide aumentar el número de agentes para las fuerzas de seguridad para detener la violencia y delincuencia; ¿Se puede considerar un cambio que propicie soluciones reales?

En el plano personal, si nuestros cambios solo suponen aumentar en número las cuestiones materiales sin dar mérito o modificar nuestra forma de pensamiento ante las problemáticas sociales, tampoco resulta de mucho beneficio.

Por ese motivo soy de la opinión de cambiar cualitativamente si es necesario (cambiar en esencia las cosas, es decir, de ser una cosa o situación pasa a ser otra totalmente distinta) tanto en el plano personal como social.

Para Guatemala lo que urge cambiar y modificar son sistemas de gobierno, de elecciones presidenciales, para que personas con capacidad y aptas para gobernar lo hagan. No es posible continuar con personas en el Congreso que para el 2,018 tengan como metas personales aumentar ganancias materiales por encima de las necesidades de las personas a las que representan y por quienes fueron electos.

Considero que debemos procurar cambios que modifiquen la esencia de las cosas, así como buscar o accionar para conseguirlos, de no ser así, somos conformistas y nuestra visión es posibilista (las cosas surgen o se modifican fortuitamente o son preestablecidas), en este sentido, los cambios solo son en apariencia, pero las situaciones personales o sociales se mantienen.

Los motores de cambio, para unos puede ser el amor, para otros el intelecto, sin embargo, desde un punto de vista social, uno de estos motores es la educación. Por este motivo es preciso exigir que la educación pública sea de calidad pues con un sistema educativo bueno podrán surgir efectos (para nuestro beneficio) en las diferentes instituciones sociales.

Por aparte, los cambios que esperamos pueden ser graduales (con el paso del tiempo, poco a poco) o inmediatos como en la revolución del 44 y los años siguientes que dejaron avances significativos para la sociedad. Actualmente, persisten muchas de aquellas instituciones, códigos, leyes, decretos que fueron promulgados en favor de la sociedad.

Los años pasan, otros países avanzan; Guatemala parece estática en el tiempo con violencia en sus calles, pobreza, marginación, analfabetismo… ¿Qué hay que cambiar?, o ¿qué debería de cambiar?, ¿cómo podemos incidir nosotros en esos cambios?, ¿cómo podemos ser partícipes para que esos cambios sean estructurales?

De nuevo estimado lector, usted no tiene que estar de acuerdo, pero ¿Cuál es su opinión al respecto?

Cintillo de Opinión

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