Carta de deseos al Niño Jesús

Cuando se llegan estas fechas, muchos padres de familia motivan a sus hijos a escribir su carta a Santa Claus, en ella le expresan cuales son sus anhelos y deseos más profundos al señor barbón y de traje rojo.

Yo no creo en Santa Claus, por eso no escribiría una carta de deseos a él, sin embargo, si creo en Jesús, motivo y razón suficiente de nuestra celebración navideña, por eso en estas pocas líneas me permito compartir con mis lectores mi carta de deseos al Niño Jesús, previo a celebrar la próxima y cercana Navidad.

Querido Niño Jesus:
El año 2017 está pronto a terminar y acá entre amigos, entre creatura y Creador, entre cuates, quisiera compartir algunas cuestiones que circundan por mi cabeza, a manera de deseos, no en nombre propio, sino en nombre de muchos hermanos guatemaltecos.

1. Deseo una Guatemala en paz.A diario hay muchas muertes en mi pais, personas inocentes que son víctimas de robo, asalto a mano armada; algunos dan su vida por algo sin sentido; un celular, la billetera; no porque quieran darla, sino porque les es arrebatada por la delincuencia y criminalidad que azota nuestro pais. Deseo paz, para todos, que se acabe el odio y la violencia, una guerra solapada que solo nos lleva al colapso y que no nos trae nada bueno.

2. Deseo una Guatemala segura. La violencia genera discordia, guerra, falta de paz. Pero las entidades encargadas de darnos seguridad cumplen con un mínimo porcentaje de ese derecho constitucional. Quizá no es por falta de voluntad, sino por falta de interés de altos mandos. Con partidas presupuestarias millonarias, pero que no son ejecutadas objetivamente. Mientras hay pocos policías, algunos de ellos trabajando en condiciones infrahumanas, otros que se corroponen por x o y situación y son parte de la corrupción. Seguridad que está plasmada en letra muerta, pues no es seguro andar de noche por ciertas calles. Si me dejó el bus y tengo que pasar el guarda o la zona 1 anocheciendo, que Dios me agarre confesado.

3. Deseo una Guatemala bien gobernada. Algunos guatemaltecos llevaron al poder a un presidente “ni corrupto, ni ladrón”; pero acá dos años después, seguimos en la misma o quizá peor. Baja ejecución presupuestaria, un programa de gobierno nulo, montón de casacas para el pueblo y abundantes y nuevas necesidades en la población. ¿Es que acaso estamos condenados a morirnos en la miseria mordiendo el polvo del sistema podrido de política que hay en nuestro país? Quisiera una Guatemala donde los políticos o al menos los que hacen política tengan por bandera la lucha contra la corrupción, el interés por ayudar a los más necesitados y sacar a Guatemala, un pais rico en oportunidades, del tercer mundo a donde la corrupción y la desidia nos ha llevado.

4. Deseo una población con mejores condiciones de vida. Hay muchos por quienes pedirte: Personas desempleadas, los que viven en la calle, los que están enfermos y no tienen alcance a atención médica; los que están en los hospitales, esperando la “voluntad de Dios”; los ancianitos olvidados en los asilos, en sus hogares; los migrantes que han abandonado nuestro pais en busca de mejores oportunidades, los que no tienen alcance a la educación porque deben trabajar desde pequeños y estudiar no es opción para ellos, los que son explotados con todo tipo de ambiciones de unos pocos: explotación laboral, sexual, prostitución, distribución de drogas. Los que son visionarios con sus negocios pero que son extorsionados y no les queda más que pagar para librar su vida. Los que suben los buses todos los días rogando a Dios les conceda volver a casa sanos y salvos, los que luchan con la discriminación de algunos pocos, sólo porque son diferentes. Hay muchos que vienen a mi memoria, pero que quizá no vengan a la columna, como yo, se que los lectores tienen sus pedidos en torno a las condiciones de vida.

5. Deseo una Guatemala feliz. Muchos de mis hermanos viven estresados; por las deudas, las llamadas incesantes de los bancos, por el tráfico, porque no saben qué van a comer mañana, porque ya se cansaron de los trabajos que no les permiten ejercer su profesión. Muchos viven infelices añorando largarse del país para darle mejores oportunidades a sus familias. Algunos viven temerosos porque no saben si volverán a casa. Muchos deseamos un poco de felicidad. Poder sonreir desde dentro con la certeza que todo estará bien.

Quizá no sean los mejores deseos, pero ya empezamos con algo. Hay muchos anhelos en mi corazón, muchos anhelos en los corazones de mis amigos, mis lectores, mis compañeros sancarlistas. Tú conoces cada uno de ellos, acá solo enlistamos cinco. ¿Cuales son los deseos de tu corazón? Tengo la fe y la certeza que el Niño que nacerá en Belén, si pedimos con confianza, nos concederá incluso aquellos que creemos los más difíciles e imposibles. Te invito también a escribirle tu carta de deseos al Niño Jesús.

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