Memorias de la centro

Todos tenemos ese lugar, a donde siempre podemos regresar, y sentirnos parte de…

Ese lugar para mí, es el lugar donde crecí y cultive mis amistades, mi barrio, mi colonia: La Centro América.

No cabe duda que nuestra época de infancia, el lugar donde crecimos y los amigos con los que nos rodeamos, en esa maravillosa etapa, han marcado de alguna manera lo que somos hoy en día, y han dejado huellas que siguen presentes en nuestras vidas. Recordar mi adolescencia es algo que siempre me llena de emoción, no es algo que haga todos los días, pero existen fechas en el calendario que son propicias para recordar a profundidad, esos grandiosos momentos del pasado.

Mis memorias de adolescente son realmente fantásticas, particulares e increíbles, recuerdo tardes completas jugando football en el parque de la “J”, otras veces era baseball, (en el parque de Tikal II) el deporte que practicábamos, o en época de vacaciones, nos levantábamos temprano para intentar hacer un poco de atletismo y entrenar basketball.

Las actividades con mi grupo de amigos era tan diversas, que incluían desde “horas muertas”, donde permanecíamos sentados platicando de “todo y nada a la vez”, intentando resolver nuestras “crisis existenciales”, en la famosa “piedra” (que por años fue nuestro punto de encuentro), hasta vertiginosas horas de “ensayo de baile”, en la casa de mi buen amigo Edson Ceballos (QEPD), donde aprendimos cualquier cantidad de coreografías (que luego presentábamos en kermeses o en fiestas de XV, con tal de facilitarnos la socialización, y porque tengo que admitir que: siempre nos gustó llamar un poco la atención)

Recuerdo también como descubríamos nuestras habilidades, a causa de un ¿A que nadie hace esto…? O cuando corríamos como locos, con tal de no ser el último en llegar a determinado lugar, o esas “manadas” que con tanto amor intercambiamos, unos con otros, acompañadas de la frase “Pásela, no hay correo”, las caminatas con mi grupo de amigos, desde la colonia, atravesándonos el “Periférico y la Roosevelt” hasta llegar a “Tikal Futura” (allá por los noventas, era el centro comercial de moda), donde coincidíamos e interactuábamos con otros grupos de adolescentes.

Siempre he creído que buena parte de mi felicidad adolescente se la debo a ese grupo de amigos y le tengo un respeto brutal a las amistades que cultive en esa época, con ellos me relacionó a la fecha, junto a ellos no existe la posibilidad de aburrirse, y con ellos cada quien puede ser lo que es, con honestidad y placer.

Hoy, por ser cumpleaños de mi mejor amigo: Julio Alejando Molina Medrano alias “Chabela” quise recordar esos momentos cuando éramos jóvenes, y sin darnos cuenta aprendíamos a vivir, arriesgándonos, asumiendo retos, riendo, poniendo en práctica cada ocurrencia, haciendo cosas, muchas veces sin pensar, pero eso sí, sin temor a equivocarnos, y sabiendo que todo era permitido, menos dejar a un amigo solo, porque más que amigos nosotros éramos hermanos. Gracias a mis amigos aprendí sobre la humildad, la honestidad, la decencia, y la solidaridad. Gracias, simplemente gracias por estar allí, por crecer conmigo, por habernos desarrollado juntos y por compartir, gracias y mil gracias.

¡Feliz cumpleaños Chabela!

Cintillo de Opinión

  1. Gracias Lic. Igual x todo lo que bien describis y por tu amistad hermano, en el camino hemos encontrado de todo pero nada ha roto el lazo de nuestra amistad,a vos al carlos y al Alejandro, los llevo siempre, gracias totales.

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