Las niñas de Guatemala

La maternidad se caracteriza, en la mayoría de los casos, por esos 9 meses que conllevan un proceso de fortaleza, de cariño, de ilusión y de esperanza por la nueva vida que se gesta a lo interno del vientre materno, formándose cuidadosamente como un ser perfecto. Y a pesar de las complicaciones y  los intensos dolores previos, durante y después del parto, esos nueve meses representan para las mujeres que decidimos ser madres, el tiempo de la dulce espera.

El próximo viernes, 8 de diciembre, 56 madres volverán a cumplir 9 meses de estar esperando por sus hijas. Pero este, a diferencia de la dulce espera, es quizás el periodo más amargo que les ha tocado vivir en su faceta de madres. En ninguna sociedad se debería comparar el hecho de dar vida, con la espera demencial de que se haga justicia por el arrebato temprano de esa misma vida, pero cuando esto es una realidad, cabe la posibilidad.

Hablar de las 56 niñas víctimas del “Hogar  Seguro Virgen de la Asunción”, debe pasar forzosamente por hablar de las madres, del sufrimiento y dolor que las ha invadido en ese tiempo de espera. Hablar de ellas, sí, de quienes fueron satanizadas en los medios masivos de comunicación y en las redes sociales de Internet, por considerarlas los “monstruos” incapaces de cuidar a sus hijas, y a quienes sin vacilar se les responsabilizó por lo ocurrido.”

Son varias las instituciones y organizaciones que en más de una ocasión hemos insistido en la responsabilidad del Estado por este lamentable suceso; y no es para menos, si estamos conscientes de que las 56 niñas permanecían en una institución de protección de menores, bajo la responsabilidad del Estado de Guatemala.

Más allá de eso, han pasado 9 largos meses, sin que a la fecha se dicte sentencia alguna; sin que a la fecha la justicia se aplique para beneficio de las víctimas; sin que a la fecha el Presidente de Guatemala, Jimmy Morales, se retracte por haber señalado a las niñas como adolescentes en conflicto con la Ley Penal, aun cuando ninguna fue ingresada al Hogar por antecedentes delictivos. Han pasado 9 meses sin que a la fecha se les pueda brindar a las madres el consuelo necesario para sanar el dolor por la pérdida de sus niñas.

Sin embargo, a diferencia de esa falta de voluntad política para acelerar el caso bajo los parámetros de aplicación de justicia, ha sido en espacios alternos como hemos logrado mantener a las 56 niñas en agenda; con una columna de opinión, con una dramatización teatral, con exposiciones abiertas, con muestra de ilustraciones, con manifestaciones artísticas y caminatas de los colectivos de mujeres; con esas cruces que yacen en la Plaza de la Constitución al pie de un número de referencia, como el símbolo más puro de no permitir el olvido.

Doña Carmen Urias, Madre de una de las víctimas, llega todas las noches al Parque Central, y la compañía es siempre bien recibida.” –Homenaje: Niñas de Papel-

Que más y más personas manifestemos a voz abierta que #NosFaltan41 y #NosDuelen56, es darle un poco de aliento a las madres y abuelas que de forma incansable han asistido a cada audiencia, han acompañado a cada colectivo en sus actividades programadas; han decidido reivindicar el nombre de sus hijas y nietas, y nos han enseñado que la determinación es la fuente inagotable que mantendrá intacto el recuerdo de las 56 niñas de Guatemala, de ellas, que en este escenario colectivo, no serán víctimas de la injusticia del olvido.

Cintillo de Opinión

 

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