De cómo algunos agentes de la PMT si cumplen con su trabajo

Por Gabriel Rustrian

El día de ayer viví una experiencia atípica, aunque bastante común para la mayoría de conductores guatemaltecos: fui multado por un policía municipal de tránsito. De alguna manera, la psicosis que produce el fuerte tráfico de la ciudad de Guatemala empuja a algunas personas a cometer imprudencias con tal de ahorrarse tiempo en la cola o sortear algunos obstáculos para llegar más rápido a su destino, llegó mí turno.

Después de entregar un paquete para un envío navideño, empecé a circular sobre la 7ª avenida y 15 calle de la zona 10, eran alrededor de las cinco de la tarde y la presión de tener que regresar a la oficina me hizo planear la vía de escape más rápida. El tráfico estaba servido y dar una vuelta a la manzana para tomar el camino principal hubiera significado al menos 30 minutos. Decidí correr un riesgo, circular aproximadamente 50 metros en contra de la vía y llegar al camino principal sin pasar por el semáforo, la aventura parecía posible así que me decidí a seguirla, inicié el camino y me incorporé a la principal en cuestión de segundos cuando, para mi sorpresa, en la esquina se encontraba un agente de la PMT.

 

Al principio pensé que había pasado desapercibido, sin embargo, tres cuadras después, el agente me señaló el alto y tuve que parar. La escena fue de lo más pintoresca, el agente revestido por la autoridad de la ley vial se dirigía a mi camioneta para amonestar al infractor. Procuré calmarme y decir la verdad, había infringido el reglamento de tránsito al circular contra la vía, cuestión que admití sin ningún problema. Como el procedimiento lo indica, el agente solicitó mi licencia de conducir y la tarjeta de circulación del vehículo. Dirigí mi mano derecha hacia el bolsillo trasero de mi pantalón en busca de mi billetera cuando, ¡sorpresa!, el bolsillo estaba vacío, tiempo después me enteré que dejé olvidada la billetera en la oficina.

Sin los documentos pertinentes decidí nuevamente apelar a la verdad, cometí el descuido de olvidar todas mis identificaciones. El agente pregunta si tengo multas pendientes lo cual niego rotundamente, apunta el número de placa del vehículo y se comunica con la central a través de su transmisor, en efecto, central le informa que el impuesto de circulación del vehículo está pagado y que no aparece el pago pendiente de multas. – Solo porque está al día en pagos lo dejaré ir –, sostuvo molesto el agente. Alcancé a preguntarle a cuanto ascendía el costo de la multa.

– Son doscientos por circular en contra de la vía, doscientos por circular sin tarjeta de circulación y cuatrocientos por no contar con su licencia de conducir –.

Asentí en silencio y con rabia, muchas veces mantener la integridad requiere de ciertos sacrificios. El agente de la PMT hizo su trabajo y me trató con integridad apegado al reglamento de tráfico que había infringido, lo menos que le debía era la cortesía de responderle con la misma integridad, aceptando el error cometido y la multa por ello.

Solución, autentiquen legalmente una copia de la tarjeta de circulación del vehículo y su licencia de conducir, guárdenla en un lugar seguro dentro del carro, quizá dentro del tapa sol. Puede ahorrarles mucho dinero.

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