DETENGAN EL TIEMPO, ME QUIERO BAJAR: ¡AUN NO ES NAVIDAD!

De infante, era un gusto participar con chinchines y tortugas en mano en las tradicionales posadas que advertían que nueve días después nos prepararíamos a celebrar la Natividad de Nuestro Señor Jesucristo. En nuestros hogares inhundados por el olor a pino y manzanilla, decoraban las salas de nuestras casas, aquellas hermosas ramas de pino, cortadas en los bosques cercanos para hacerlas de “árbol de navidad”, le daban el toque característico a nuestros nacimientos y belenes.

Todo se centraba en la última semana antes del 24 de diciembre.

Con pena, nostalgia y un poco de inconformidad hemos visto, como con el paso de los años, la preparación a la Navidad, es más comercial que interior. Prueba de ello, es que ni siquiera hemos llegado a la Solemnidad de Todos los Santos en Noviembre y ya vemos como los comercios tienen a un costado de las calaveras del Halloween, el arbolito navideño, anunciando dos meses antes, la “temporada de navidad”.

Eso no sería malo, si motivara nuestros corazones a compartir con aquel que nada tiene, aquellos que sufren y particularmente en los últimos meses del año, se dan cuenta que nada tienen y son miserables, cuando azota el frío y el hambre, pues se vienen fechas especiales en donde el guatemalteco de las calles extraña tener un pan en su mesa y una cobija en su cama. Es que en realidad tiene por mesas una tapa de un tragante y por cama, la esquina de una calle.

Tiempo en el que debiera prevalecer la unidad y los lazos de amor en la familia, visitar a aquellos que estan lejos, pero a muchos solo les preocupa la última tecnología, aquella que aleja incluso a los que tenemos cerca. Les preocupa el marketing, al grado de querer tener todo lo que anuncian, aunque no lo necesiten. Decia un mi maestro que no le gustaba la publicidad, que a uno le hacen desear lo que no necesita y gastar lo que no tiene.

No es malo el marketing y la publicidad. Algunos con sus brillantes ideas se ganan el pan de cada día con ello. Pero, ¿No debieran existir tiempos específicos para ello? Pues de lo contrario hay gente que ni ha recibido el aguinaldo y ya se lo gastó en cuestiones navideñas, en pleno mes de Octubre.

El Señor arzobispo metropolitano decia en la Homilía del Domingo: “La Navidad es Jesus” Y él viene a establecer un reino pobre, para los pobres. Ni siquiera tuvo un hogar para que naciera dignamente, como Rey y Señor que era. Si tuvieramos que seguir las promociones actuales, imagino a José y Maria temiendo el momento del parto, pidiendo posada, en pleno mes de octubre. Imagino a los peregrinos comprando en el Black Friday aquellos paquetotes de pañales, ropa de marca para el Niño y cargando con ello al pobre Borriquito que iba camino con ellos a Belén.

La Navidad, ¡Aún no ha llegado! Aún nos queda diciembre. No gastemos en lo que no necesitamos. No nos dejemos llevar por el consumismo. La Navidad es Jesús, el pobre, el niño de la calle, aquel que no tiene que comer, el que te lustra los zapatos, el viejito que es presa del vicio y duerme con los charas. Navidad es el tiempo propicio para salir en ayuda con nuestro aguinaldo, si así lo queremos, de aquel que no tiene nada. Un pan, un tamal, un juguete, una cobija; y si de pronto tampoco tenemos trabajo; una sonrisa, un abrazo, una compañía, una palabra de aliento; pueden darnos más felicidad que una botella de “XL” , que un par de zapatos de marca, que una caja de cerveza, que comprar el último teléfono de moda.

Perdonen si me adelanto yo tambien a hablar de uno de mis tiempos favoritos, la Navidad. Pero es que la verdad el carro del tiempo ha avanzado tanto, que cuando lleguemos al 24 de diciembre, seguramente ya me van a estar vendiendo los turnos de Cuaresma y Semana Santa. Cuando ni siquiera ha nacido el Niño. Por eso prontos a iniciar el mes de diciembre, mes de tradiciones y un enorme legado cultural en nuestro país, me dan ganas que detengan el tiempo, yo me quiero bajar. Quiero caminar hacia atrás para prepararme como Dios manda para compartir y dar de mí mismo en la proxima Navidad. Quiero volver a mis tiempos de infancia y hacer la tortuga sonar. Quiero que cuando pase el misterio frente a los necesitados, sepan que para ellos también habrá Navidad.

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