Costumbres que matan en navidad

A propósito de la época de amor y época de paz, las actividades de fin de año presuponen acciones de fraternidad y convivencia. Éstas llevan una carga de amor por la familia y los seres queridos. También existen manifestaciones de amor hacia lo material y el dinero.

Las ansias por recibir dinero extra o pagos adelantados, es una de las trampas que  refleja el fin de año. En Guatemala se esperan 12 meses para recibir el bono económico conocido como el aguinaldo. Éste representa un salario extra para los trabajadores, pero también representa la posibilidad de acceder a bienes materiales, muchas veces innecesarios.

El teléfono que deseamos, el televisor que es más grande y la ropa que está de moda, son artículos de última necesidad, sin embargo, al igual que muchos amores en la vida, despiertan deseo y obsesión. Éstos, generan una necesidad tan intensa de tenerlos consigo, de sentir su presencia y de sentirlos nuestros.

“Culturalmente, es inevitable sentir el espíritu navideño y del año nuevo, sin embargo, éste se desvía por la dimensión alterada que se da a los regalos, el dinero extra y las costumbres sin sentido.  Amar la navidad por el despilfarro de dinero, la contaminación ambiental por los cohetillos y la abundante cerveza,  es el sentimiento mas enfermo que mata las buenas costumbres”.

El amor al dinero y a los regalos, son expresiones que también se reflejan en las fiestas de fin de año.  La competencia por las grandes comidas, las fiestas más bulliciosas y el estreno de artículos, despiertan la locura. Con desesperación y angustia, muchas personas corren hacia los supermercados, como si se tratara de un rencuentro con el ser querido o el amor de sus sueños.

Las compras emotivas por los engañosos descuentos, no hacen más que resaltar la parte negra de nuestra consciencia, disfrazada de black friday, y de fin de semana de rebajas.  Las luces exageradas de colores en el cielo no iluminan las ideas, más bien, acentúan lo erróneo del gasto innecesario en navidad. Reafirman la mala costumbre de quemar el dinero y no al diablo que a veces es casi lo mismo.

Culturalmente, es inevitable sentir el espíritu navideño y del año nuevo, sin embargo, éste se desvía por la dimensión alterada que se da a los regalos, el dinero extra y las costumbres sin sentido.  Amar la navidad por el despilfarro de dinero, la contaminación ambiental por los cohetillos y la abundante cerveza,  es el sentimiento mas enfermo que mata las buenas costumbres.

Privilegiar la familia, a los buenos amigos y las celebraciones sencillas, dan vida a un sentimiento real que fortalece las buenas costumbres en navidad. Olvidar los abrazos anticipados y dejarlos para la última hora de navidad o el último minuto del año, no hace crecer el amor en los corazones.  Es la fraternidad permanente demostrada en cada gesto la que da valor a las buenas costumbres.

Revivamos las costumbres de compartir un abrazo, un sentimiento y un anhelo. Dejemos que mueran las costumbres irracionales de celebrar lo irrelevante. Brindemos por el abrazo de hoy, mañana y siempre.

Cintillo opinión

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