No me digas cómo menstruar

MI último día de semestre. Llegue temprano, mi examen sería hasta más tarde, me encontraba tranquila y sin apuro. Todo transcurría con normalidad, hasta que mi necesidad biológica me hizo conducir al baño.

Imagínense, entrar al baño de mujeres y que esta vez no haya colas de espera y olores nauseabundos, todo perfecto y extraño a la vez. (Si usted no ha entrado al baño de mujeres antes, se lo describo: hay un pasillo previo de cinco pasos aproximadamente, luego se encuentran tres baños con sus puertas y al frente tres lavamanos y espejos. Muy agradable el espacio).
Al entrar me encontré con esto:

img_20171111_085853.jpg

Esto hizo reaccionar mi existencia. Mi opinión es esta:

Me alegra que hablemos de la menstruación y de las realidades que las mujeres vivimos con ella. Sin embargo aún son evidentes los mitos y la carga violenta que se le vincula a este acto biológico.

Las mujeres sangramos y lo hacemos de forma diversa, también ocurre en el silencio debido a la invasión que hemos tenido a los cuerpos y sexualidad producto de sociedades machistas y doble moralistas. Por ahí se escucha que la única sangre que debe correr es la menstrual, no la sangre de guerras.

No conozco de diseño o publicidad para explicar el contenido estético de esta imagen, pero si soy mujer que menstrua y poco a poco ha ido reivindicando la menstruación como un proceso consciente y ancestral que vivimos en ciclos las mujeres.

Coincido en la importancia de los espacios comunes limpios y armoniosos, no es grato entrar y ver papel con heces ajenas. Por lo que el mensaje “La taza sin rebalsar: ni una mancha de sangre en el baño” hace referencia a la higiene y cuidado que debemos tener en nuestro periodo menstrual.

Lo que me golpea es la intensión de regular y controlar los cuerpos como objetos, a cualquiera le puede pasar un accidente. Este mensaje inhibe y criminaliza de forma simbólica a la menstruación situándola como algo terrible y desagradable.

¿Acaso no puedo menstruar con libertad? Esto no quiere decir que voy a enseñar mi sangre a otras y otros, la intensión es que visualicen que sistemáticamente ya es difícil que las mujeres podamos sangrar. Tenemos instaurado el miedo y rechazo a estos días.

La imagen de jalea roja me parece exagerada e irreal. Si hablamos de menstruación ¿Por qué no ilustrarla? ¡Ya sé! Porque tenemos la idea de asco, sucio y que no se debe mostrar y recurrimos a ejemplificarla de forma dulce; me causa gracia porque tampoco es que las mujeres nos rebalsemos de sangre.

En la sociedad se habla de la menstruación desde el consumismo, toallas sanitarias con alas, con manzanilla, tampones tamaño extra grande y productos de belleza para ocultar el olor. Eso sí, aún se tiene rechazo a hablar de la copa menstrual.

Ahora, si en el baño de mujeres se prohíbe manchar de sangre ¿Hay mensajes de prohibir manchar la taza con orines en los baños de hombres?

La intención no es calificar el afiche, si pretende volver a analizar la información que tenemos y los mensajes que creamos. Insisto con Educación Integral en Sexualidad podemos reconstruir y construir sociedades más equitativas y respetuosas.

Ahora, la invitación es voltear a ver a todos los lados y descubrir el mensaje y la intensión que estos llevan ¿Son sexistas?, ¿Son homofóbicos?, ¿Son machistas?, ¿Qué son?

Recuerde que en este espacio puede comentar y no estar de acuerdo.

 

 

cintillo-de-opinic3b3n

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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