“Me gano la vida lustrando, pero quiero estudiar”

Danilo, es un joven de 14 años, con tres hermanos, que viven en Santa María Chiquimula, Totonicapán. El joven, viajó hace algunos meses a la capital guatemalteca, con la ilusión de ayudar a sus padres.

Danilo, es el hermano mayor. Sus otros hermanos tienen 11, 8 y 4 años. Sus padres trabajan la tierra y cortando leña allá en su aldea. Cuenta que desde que llegó a la ciudad, se hospeda con una tía a inmediaciones de la terminal en la zona 4.

Hoy, este niño que, seguramente como muchos guatemaltecos, no ha tenido infancia porque tiene que trabajar desde muy pequeño, se dedica a lustrar en algunas instituciones de gobierno y residencias ubicadas en los alrededores del Aeropuerto Internacional La Aurora, en la zona 13.

– En mi aldea no hay trabajo y mis papás no pueden seguir manteniendo a mis hermanos, por eso yo vine a trabajar en lo que fuera.

Los días para Danilo empiezan a las 4:30 de la mañana y terminan a eso de las 19:00 horas. Debe ayudar a primera hora a su tía. Luego, agarra su caja de lustre para caminar hasta la zona 13. Cuando quedan algunos centavos puede utilizar el bus, aunque eso representa pagar pasaje entre Q4 a Q8 diarios, según cuenta.

– Los días que hay trabajo no importa gastar en pasaje, porque hay veces que hago hasta Q70 al día. Pero otros solo logro reunir Q30 y eso no alcanza ni para la comida.

Danilo recorre instituciones como la Contraloría General de Cuentas, la Dirección General de Caminos, el Ministerio de Agricultura y Combex, todas en el sector del aeropuerto. Una vez a la semana, visita una residencia en la colonia Aurora 1 donde le dan hasta 30 pares de zapatos para lustrar.

– Ese mi cliente es un señor que me ayuda mucho. La verdad no se de que trabaja pero cuando le lustro sus zapatos, si sale para los frijolitos y para mandar algo a mis papás. Además le tengo que ayudar a mi tía con el pago del cuarto.

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Cuenta Danilo que entrar al ministerio de Agricultura no fue fácil.

– Recuerdo que cuando vine a pedir permiso, los policías de la garita me dijeron que podía estar solo en la puerta. Pero después llegó a quitarme una persona que lleva años lustrando acá. Me dijo vos ándate de acá si no querés que te pegue.

Con perseverancia y aún arriesgando su integridad, Danilo seguía llegando a lustrar. De pronto, un licenciado le dijo que entrara, que el lo llevaría con el administrador para que le dieran permiso. Fue así como después de unos meses, Danilo ahora puede entrar a las oficinas de “grandes licenciados” como el los describe.

Danilo, solo busca una oportunidad. El no quiere seguir lustrando toda su vida, según cuenta quiere retomar sus estudios.

– Estoy ahorrando unos centavos para poder viajar a mi casa este fin de año, porque quiero ir a traer mis papeles para estudiar el otro año. Pero será para estudiar en la noche, porque en el día debo seguir trabajando.

Casos como el de Danilo, abundan en Guatemala. La falta de atención integral a la niñez, provoca que miles de niños estén desamparados.  En el área rural, los niños abandonan sus estudios para dedicarse a trabajar, desde muy pequeños, en el campo o bien migrar a las zonas urbanas en busca de trabajo. Esto sin importar que tipo de trabajo sea y el riesgo que deben enfrentar día a día.

Bayron García

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