¡Hasta Siempre. . !

Entre murmullos, risas, alegrías y nostalgia transcurrieron los últimos días del mes de octubre del año 2009, lo que venía haciendo durante los anteriores cinco años, y las rutinas a las que tanto me había acostumbrado, de un día a otro, llegaron a su fin. Ese “futuro” para el que estaba preparándome había llegado, me sentía orgulloso de mi mismo, pero a la vez confundido, y fue en ese momento de “crisis existencial” que surgió en mí, el deseo de escribir.

Hoy quiero compartir con ustedes, mi primer texto, dedicado a la escuela de Psicología, al Centro Universitario Metropolitano, y a ese momento especifico de mi vida, en el que cerré el pensum de estudios a nivel de licenciatura. Sin más preámbulos, los invito a leer.

26 de octubre de 2009
20:57 hrs.

Escribo por el gran deseo que siento de comunicarme y de expresar esto que siento, a todas las personas que cotidianamente han formado parte de mi rutina, en estos cinco años que he vivido en este sacrosanto centro de estudios, cuna de iluminación. Han sido cinco años, en los que hemos aprendido muchísimos conceptos y teorías, pero que sobre todo han contribuido, a conformar en nosotros, un espíritu crítico que acompañara todas nuestras acciones futuras, distinguiéndonos por encima de aquellos que han pisado otras aulas en otras facultades.

Curiosa la contradicción que hoy siento, contradicción porque las despedidas suelen ser tristes, pero hoy aquí quiero celebrar, por haber terminado una etapa de mi vida, y las celebraciones suelen ser motivo de alegría. El mundo tiene estos engaños: “una cosa puede ser otra y al revés”, así que esto más que “despedida” debería de ser un HASTA LUEGO, que se tradujera en una cita que nos obligará a volvernos a ver, en un par de años. . .

He venido a despedirme

Sí, a despedirme de mis compañeros y compañeras, de ti y de quien tienes al lado, de todos y de todas. Porque les debo muchos momentos buenos, porque me han enriquecido personalmente. Les doy las gracias por los simples “hola – como estas?”, por los guiños de ojos, por los besos y por los abrazos, por haberme prestado las copias del documento “equis”, por darme copia de la tarea de la clase de Lara, por el intercambio de sonrisas, por las peladeras en los pasillos, por la “bendita practica” y sus informes, por haberme enseñado a calificar el “test del árbol”, y por habernos auto aplicado el “TAT” y el “MMPI”, por los “cursos de vacaciones”, y por las leídas de los boletines, por los encapuchados, por haberme hecho parte del grupo, por haber estado conmigo en los exámenes, por los saludos en el patio, por las caminatas hacia el parqueo, por la subidera de gradas en el edificio “B”, por las protestas, por los mensajitos de texto con el chivo del examen, por compartir en “la café”, por echarnos unos “shucos”, por agregarme en la carátula del trabajo que se me había olvidado hacer, por salirnos de clase, por todos los maestros y sus “peculiares” auxiliares, por los parciales, por haberme re-enviado aquel archivo que estuve buscando y que tanto me iba a servir para terminar la tarea, por los viajes, por presentarme a la chava que me gustaba, por haber hecho cola juntos en la fotocopiadora de Roberto, por llegar a zona mínima, por haber compartido “una chela” en los chupaderos de afuera (la 9na), por la entrega del “informe final” y por el “eje vinculante”, por haberme enseñado a usar el DSM-IV, porque yo también gane filosofía con 61, y por todos los que se han quedado en el camino, y otro montón de pequeñas pero importantes cosas…

Les doy las gracias por este mismo momento, por escribir, entre lágrimas y con la piel de gallina, todos estos recuerdos que no se pagan con dinero. Para quienes tuvieron la suerte de conocerme y que los conociera, y para los que no tuve la oportunidad de conocer, también les muestro mi agradecimiento, porque merecen mi más sincero respeto y admiración profesional, porque todos y todas forman el corazón y el alma del Centro Universitario Metropolitano -CUM-.

Me voy, porque me ha llegado el momento… y justo ahora, que me había enamorado de cada rincón de este recinto y especialmente de todos y todas ustedes.

Me voy con una sonrisa (alegría/tristeza) y muy ORGULLOSO, con el corazón un poquito estrangulado. Siento que el trabajo de estos últimos años apenas empieza a dar frutos y pues… no me arrepiento de haberme involucrado, tanto profesionalmente como afectivamente y reconozco que, a estas alturas, no sé cómo despedirme de todos los “chavos” y las “chavas” que tanto me han aportado, que tanto hemos compartido. A toda la gente que me acompaño durante este ciclo.

Me voy, mis días de estudiante activo en el CUM se terminaron. Me voy…y con eso pierdo la oportunidad de seguir compartiendo y madurando entre ustedes. Detrás de mí, dejo todas mis risas, frases, y el buen humor que me caracteriza, el cariño…y parte del camino recorrido por la vereda del conocimiento y la sabiduría.

Todo cambia y es bueno que cambie porque es preciso evolucionar. Mi situación personal entre otros aspectos ha cambiado. Estoy ahora involucrado en un nuevo proyecto. Me marcho y espero encontrarme con gente en mi camino que todavía crea en utopías, en sueños difíciles de alcanzar, para ir avanzando juntos e ir logrando la construcción de un futuro mejor.

Gracias de nuevo a ti, por haberme dedicado un poquito de tu tiempo. Por haber compartido juntos y por abrirme una ventanita de tu corazón. Espero, sinceramente, encontrarnos en un futuro y brindarnos la más amplia de las sonrisas,

Gracias y hasta siempre.

cintillo-de-opinic3b3n

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