“A mis 88 años, me cuesta ganarme la vida”

Por: Ruben Lacan

Es media mañana a inmediaciones del parque central y Don Carlos Roberto Peña de 88 años, con su espesa barba blanca, se dispone a vender maicillo para los transeuntes que llegan a ese lugar, para darle de comer a las palomas que se refugian en la Catedral Metropolitana.

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Don Carlos, lleva ya 26 años vendiendo frente al Palacio Nacional de la Cultura. Al inicio empezó vendiendo gorras y juguete plástico. Hoy cuenta con una bicicleta, la cual ha acondicionado con unos palos, espejos, que son utilizados como retrovisores y unas cuantas sabanas para protegerse del incandescente sol que lo baña a diario.

_DSC9102 Roberto lleva un con él un machete para protejerse por la noche

Proveniente de Jutiapa, de una familia humilde, Don Charli como le dicen algunos, ha encontrado en la venta de maicillo, un medio para subsistir y ganarse unos quetzalitos, aunque asegura no es suficiente.

– Luego de dos años de ser vendedor ambulante coloqué mi puesto, desde entonces vendo maicillo y maíz.

Don Carlos, con una voz cansada, comenta la dificil situación que vive por su avanzada edad. El dinero no le alcanza y cada vez se le reducen más las posibilidades para ganarse la vida.

_DSC9115 la billetera de Robert o

– He trabajado desde muy joven, ahora soy un hombre de la calle, literalmente, porque ya no puedo pagar un cuarto y el poco dinero que gano vendiendo maicillo, apenas me alcanza para comer. Duermo en una banqueta cerca del Hospital San Juan De Dios, ahí formo una carpa con unos nailon para protegerme del frio y la lluvia.

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Según el Estudio Nacional de Condiciones de Vida (ENCOVI) publicado a finales de 2015, el departamento de Guatemala ocupa el segundo con más personas de la tercera edad con un 6.5 por ciento. Esta situación es superada por el departamento de Santa Rosa con un 7.0 por ciento; y los departamentos con menos cantidad de personas mayores de 65 años es Chimaltenango con un 4.3 por ciento, Alta Verapaz con 3.9 por ciento y Petén con 3.2 por ciento.

El Gobierno no ha mostrado indicios de preocuparse por sus habitante de la tercera edad. Los escasos programas destinados a los adultos mayores, son deficientes sin resolver el problema de raíz.

Don Carlos Roberto Peña relata que tiene problemas en la columna y le cuesta caminar. No es el único que duerme a las afueras del Hospital San juan de Dios, el problema se agudiza porque allí en ese sector, pernoctan personas de la tercera edad, mujeres, hombres y varios jóvenes que están hundidos en el alcoholismo y las drogas.

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