Hacerlo o no hacerlo…ese es el dilema.

Recientemente tomó relevancia el tema de los embarazos en niñas y adolescentes en el país. Un asunto que poco parece interesarle a algunos guatemaltecos.

Con base a este tema, publiqué en la red social Facebook una encuesta para verificar qué causa consideran los guatemaltecos es la más relevante de la proliferación de este fenómeno y para dar un resultado, he de escribir que en un 80% los guatemaltecos consideran que la culpa es de la familia por la falta de orientación o educación sobre el tema de las relaciones sexuales en adolescentes. Un 10% se lo atribuía al estado como garante del bienestar y el desarrollo de la sociedad según nuestra Constitución Política de la República de Guatemala en su Artículo 3. Y el 10% restante atribuía los embarazos de adolescentes a la rebeldía de los jóvenes.

Todo ello llega a sacar ciertas conclusiones relevantes en este tema… las familias guatemaltecas no conversan entre sí, no hay tiempo, no hay prioridad en ese sentido y menos si se trata de ese tema tabú: “Sexo”.

Hay que recordar que cuando hablamos de una sociedad guatemalteca, también hablamos de familiar arraigadas a una cultura de violencia heredada, donde decir sexo es el grito al cielo, es el tema prohibido, tal como sucedió con “La Lambada” en su momento, no por gusto se le denominó en su momento “el baile prohibido”.

Sin embargo hoy en día, también debemos tener presente que la juventud ha desarrollado un nivel de conocimiento mayor al que muchos tuvimos en años atrás, decir pene, vulva, pechos y todos esos nombres ya no es alarmante, al contrario son ámpliamente conocidos por la juventud, y no necesariamente me refiero a que físicamente se conozca, sino se está mayormente informado.

Recuerdo que de pequeño, mi papá me habló de sexualidad y fue una sola vez, de allí no pude conocer mayor cosa de su parte, pero no le culpo, repito es parte de la historia que nos atañe. Pero contrario a ello, es necesario que los papás del presente nos enfoquemos más a nuestros hijos, que tengamos un campo abierto de diálogo y discusión, que conozcamos la realidad juntos, que podamos hablar de las consecuencias que un embarazo no planificado puede traer.

Años atrás tuve la oportunidad de conocer un proyecto que manejaba APROFAM, que consistía en un bebé electrónico que los jóvenes lo cuidaban cierto tiempo y este tenía ciertas características similares a las de un bebé, como llorar, pedir comida, hacer sus necesidades fisiológicas, entre otras y estas a su vez las realizaba bajo la programación que independientemente tenía. Eso significaba que el bebé electrónico, podría llorar a las 2 de la madrugada y el adolescente tenía que atenderle, darle comida, etc. Todo ello se registraba en una memoria y al momento de llevarle de vuelta, se hacía el conteo de los puntos que habría obtenido el papá o mamá sustituto del muñeco.

Muchos jóvenes al finalizar la actividad semanas después, aseguraban que no estaban preparados para un embarazo a esa edad.

Ello nos enfila a pensar que es necesaria más educación sexual, más proyectos como los bebés electrónicos, independientemente de quién  lo ponga en acción y sobre todo informarnos primeramente como padres para educar a nuestros hijos.

Los  que aún no tienen hijos, la línea siguiente serían los  sobrinos, primos, vecinos, etc. La idea acá es transmitir esa información necesaria sobre el riesgo de las relaciones sexuales sin protección o sin planificación. Y no adentraré el tema sobre la religión y la edad de tener sexo porque nos llevaría siglo y medio llegar a conclusiones, si no es que más tiempo.

Recordemos que toda acción tiene sus consecuencias, sean estas para bien o para mal.

cintillo-de-opinic3b3n

  1. Hacerlo o no hacerlo… Yo digo que si, cuando se desee, cuando se tenga la información, cuando se decida.
    Tenemos derechos sexuales y derechos reproductivos.

    No creo que los embarazos hayan tomado relevancia; siempre han estado. Lo que creo es que se ha naturalizado “es normal que las niñas y adolescentes sean madres” lo que ocurre hace unos años es que varios sectores han apostado por empoderar a las niñas y aportado a cambiar el imaginario social.

    Datos del Observatorio de Salud Sexual y Reproductiva OSAR dan a conocer que de enero a junio 2017 por lo menos se han registrado 35,823 nacimientos de madres de 10 a 19 años.

    Luego de las cifras es necesario estudiar las causas internas y externas que dan paso a un embarazo, podemos mencionar la pobreza, desintegración en las familias, la violencia sexual, el poco o nulo acceso a servicios de salud sexual y reproductiva y el acceso a educación integral en sexualidad.

    Por ello, considero que es necesario que se le de seguimiento a la estrategia de Educación Integral en Sexualidad “Prevenir con Educación” implementada por MINEDUC y MSPAS. Además de conocer el avance de Guatemala en la implementación del Consenso de Montevideo incluye más de 120 medidas sobre ocho temas identificados como prioritarios para dar seguimiento al Programa de Acción de la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo (CIPD) de las Naciones Unidas, realizada en El Cairo en 1994. http://repositorio.cepal.org/handle/11362/21835

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