Guatemala de nuevo al banquillo de los acusados

De manera recurrente, nuestro país es sometido constantemente a la lupa examinadora de los organismos multilaterales a los que voluntariamente pertenece, entre ellos la Organización de las Naciones Unidas -ONU-, Fondo Monetario Internacional -FMI-, la Organización Mundial de Comercio -OMC- entre otros, lamentablemente siempre salimos trasquilados, los señalamientos negativos y las violaciones a las normas de dichos organismos son abundantes.

Uno de los organismos más añejos y más importantes en el mundo es la Organización Internacional del Trabajo -OIT-, que fue fundado en 1919, como parte del Tratado de Versalles que puso fin a la Primera Guerra Mundial. Nuestro país, al igual que otros 186, la conforman en la actualidad.

Posteriormente, en 1945, tras la finalización de la Segunda Guerra Mundial, nace la Organización de las Naciones Unidas -ONU-, en 1946 se establece la relación entre ambos y la OIT se convierte en el primer organismo especializado del sistema de Naciones Unidas.

La OIT, funciona como un organismo tripartito compuesto por representantes de: trabajadores, empleadores y estados de cada uno de los países miembros. Se inspira en el tripartismo y el diálogo social:

“…El objetivo de la OIT es responder a las necesidades de los hombres y mujeres trabajadores al reunir a gobiernos, empleadores y trabajadores para establecer normas del trabajo, desarrollar políticas y concebir programas. La estructura de la OIT, en la cual trabajadores y empleadores tienen el mismo derecho a voto que los gobiernos en sus deliberaciones, es una muestra del diálogo social en acción…al promover el diálogo social entre las organizaciones sindicales y de empleadores en la formulación – y cuando es pertinente – en la aplicación de las políticas nacionales en el ámbito social y económico…”.

Las normas internacionales de trabajo son instrumentos jurídicos elaborados por las tres partes de la OIT, en donde se plasman principios y derechos básicos en el trabajo, los que a la vez estas se dividen en convenios (tratados internacionales legalmente vinculantes para los países que voluntariamente los ratifican) o en recomendaciones que funcionan como orientaciones no vinculantes para los estados. Va de nuevo, dichos instrumentos son elaborados tripartitamente por representantes de trabajadores, empleadores y gobiernos.

De 1919 a la fecha, la OIT ha aprobado 189 convenios, en donde se establece toda una normativa para regular las relaciones entre patronos y trabajadores. Estos se dividen en 8 convenios fundamentales (trabajo forzoso, libertad sindical y peores formas de trabajo infantil, entre ellos), 4 de gobernanza o prioritarios (inspección de trabajo, consulta tripartita y otros) y los restantes 177 son técnicos (entre otros, desempleo, horas de trabajo, pueblos indígenas y trabajo nocturno). Los convenios son una especie de código de trabajo internacional.

Para su funcionamiento y control de los países miembros que voluntariamente han ratificado los convenios, hay establecidos diversos órganos de control dentro de dicho organismo, ello con el objetivo de procesar denuncias de violación que presente cualquiera de las partes.

En el caso de Guatemala, el congreso -organismo responsable de legislar-, ha ratificado 86 convenios (los 8 fundamentales, 4 de gobernanza y 74 técnicos), mismos que son parte de nuestro sistema legal, por lo que el país está sujeto a los procedimientos de los órganos de control de OIT. Nuestro país presenta un largo historial de quejas que se han presentado en contra del Estado, especialmente de violaciones al Convenio 87 (libertad sindical y protección del derecho de sindicación) y al 98 (derecho de sindicación y negociación colectiva).

Desde 2012, el Consejo de Administración -CA- de OIT, bajo la amenaza de conformar una Comisión de Encuesta, ha venido dándole tratamiento y sometiendo a estudio y evaluación a la queja presentada en contra del Estado de Guatemala por violar el Convenio 87 relativo a la “libertad sindical”. Desde el inicio el CA emitió una resolución en donde formuló, lo que se denominó Hoja de Ruta, con seis compromisos directos a atender: 1.- investigación, captura y enjuiciamiento de los responsables materiales e intelectuales de los 87 sindicalistas asesinados de 2004 a la fecha; 2.- reformas legislativas para garantizar la libertad sindical, de acuerdo a lo establecido en el Convenio 87; 3.- devolver la capacidad de sanción a la Inspección General de Trabajo; 4.- erradicación de la impunidad en los tribunales de trabajo; 5.- campaña de promoción de derechos laborales y libertad sindical; y, 6.- apoyo y acompañamiento de OIT.

¡¡Sorpresa!! después de cinco años, el Estado únicamente ha cumplido parcialmente el número tres, el resto no ha reportado ningún avance, ello a pesar que la Comisión de Encuesta constituye la sanción más alta que la OIT pueden aplicar a un Estado, lo que puede conllevar consecuencias nefastas y desastrosas para el país. A lo largo de los 98 años de existencia de OIT, la Comisión de Encuesta se ha conformado en tan solo 11 oportunidades; dicho procedimiento está reservado para los países más violadores de las normas internacionales de trabajo.

La situación es realmente grave para la mayoría de los trabajadores, es muy fácil darse cuenta el porqué de los bajos salarios, las jornadas extenuantes que deben laborar y la violación de todos los derechos establecidos en nuestra legislación laboral (descanso y pago de séptimo día, vacaciones, aguinaldo, bono 14, indemnización, asuetos, feriados, inestabilidad, pago de IGSS y otros). Empresarios y gobierno hacen la mancuerna perfecta, ambos se confabulan para evitar que los trabajadores y sus familias vivan en condiciones dignas. Eso ha sido lo que ha conducido a que nuestro país se encuentre bajo la mirada y fiscalización de OIT, la CEPAL, PNUD, UNESCO, ACNUDH, FMI y muchos organismos más. Un Estado débil, administrado por gobiernos incapaces, con planes y prácticas dirigidos a favorecer a grupos minoritarios, tiene como consecuencia una ausencia de funcionamiento de las instituciones claves para la democracia, como: el Ministerio e Inspección de Trabajo, Ministerio Público, los tribunales de trabajo.

No es casualidad que el nivel de sindicalización sea el más bajo del continente, mediante el miedo y el terror que genera la violencia -práctica aún cotidiana para algunos empresarios-, los profundos niveles de impunidad prevalecientes y la ausencia de institucionalidad del Estado, las relaciones de trabajo se desrregulan y conspiran contra de los trabajadores.

Por algo la OIT está relacionada con los dos conflictos bélicos que han afectado al mundo, ello obedece a que los trabajadores somos el motor de la economía y el desarrollo mundial. El sistema se ha encargado que seamos reacios a organizarnos en sindicatos legítimos, le facilitamos el trabajo a los empresarios.

Ayer, 06 de noviembre, el gobierno y empresarios guatemaltecos, a instancias de una propuesta sindical firmaron un Acuerdo Tripartito, la que fue trasladada al Consejo de Administración de OIT y este decidió aplazar, so pena de una nueva revisión en marzo de 2018, la decisión de conformar una Comisión de Encuesta. El acuerdo establece una serie de compromisos que el gobierno está obligado a cumplir y a hacer cumplir. Por el momento, el país sigue en la lista negra.

Las cosas están claras, si los trabajadores no queremos respeto de nuestros derechos, sigamos haciéndole el camino fácil a los empresario, que el mundo de trabajo continué desrregulado y que se generalice las condiciones de esclavitud.

Cintillo de Opinión

 

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