Muerte: tristeza y dolor

Muchas veces nos toma de sorpresa, en ocasiones nos da antesala pero jamás estamos preparados para recibir la muerte de un ser querido.

La RAE nos da deficientes definiciones sobre la muerte: 1. Cesación o término de la vida. 2. En el pensamiento tradicional, separación del cuerpo y el alma. 3. Acción de dar muerte a alguien. 4. Destrucción, aniquilamiento, ruina. 5. Figura del esqueleto humano, a menudo provisto de una guadaña, como símbolo de la muerte.

Y así como la RAE cada persona tiene un concepto y una creencia sobre la misma. La que es muy común que se aprenda. Un sacerdote decía a veces la muerte llega por una enfermedad, pero es más triste cuando llega cuando menos lo esperamos, en un accidente de tránsito, una bala perdida, un asesinato. Pero él aseguraba que era mucho más triste morir de forma violenta, lo que es muy común en nuestro país, tan común que pareciera empezar a naturalizarse.

Consideró que hay muertes dolorosas y muertes muy tranquilas. A veces en el dolor y la tristeza no vemos que la muerte muchas veces es el alivio del alma, es un estado de paz y tranquilidad, que es difícil encontrar en el mundo terrenal. Como dicen las abuelitas es estar en un mundo sin dolor y sin penas. Científicamente no está comprobado que pasa luego de que una persona muere, aunque se habla de un espacio con una luz blanca, serenidad y un: si la vez no vayas a ella.

Las muertes dolorosas son aquellas inesperadas que lo toman por sorpresa a uno, como los asesinatos, los accidentes de cualquier índole. Son muertes que los dolientes no se explican, no tienen razón ni sentido, según las personas que se quedan en este mundo. Pero a veces el sentido o lógica no son suficientes para entender lo que nos sucede o a nuestro alrededor.

Y las muertes tranquilas son aquellas que suceden luego de una enfermedad que es progresiva y poco a poco va consumiendo a la persona y en realidad no es que sea menos triste o más alegre solo que se tiene más tiempo para reflexionar, de tener resignación y se deja ir al ser querido porque no sufrió, simplemente cerró sus ojos y dejó de respirar.

Por ejemplo, esto pasa con las personas que tienen Alzheimer, que tienen 3 etapas, en la primera dejan de hacer cosas que regularmente hacen, cualquier actividad doméstica o física, la segunda comienza a olvidar a las personas que los rodean y en ocasiones se ponen agresivos, y la última etapa olvidan cómo caminar, como ir al baño, cómo comer y por último como respirar.

En Guatemala y en muchos países vivimos la muerte con tristeza y dolor, nos llenamos de recuerdos y sentimientos que nos invaden porque no tendremos más a esa persona que nos acompañó a lo largo de la vida, pero en realidad en las iglesias nos incitan a estar felices porque el alma de ese ser está desancando en paz y que ahí ya no siente dolor, ni preocupación. Pero en realidad no estamos preparados nunca para dejar ir a un ser querido.

Al final del camino, no es la muerte del ser querido lo que más duele, sino la idea con la que hemos crecido sobre ella.

Cintillo de Opinión

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