El Elixir de las Masas

Desde que tengo memoria recuerdo que en la mesa que no faltaba a la hora del almuerzo o la cena, el litro -en ese entonces- de agua gaseosa, mmmm, tan deliciosa, sublime, recuerdo que en la mayoría de casas, esa era la bebida oficial, igualmente para las celebraciones, que delicia la gaseosa.

Y como las costumbres se heredan, ya en mí hogar obviamente ahí estaba sin falta, pero no de un litro, era de dos y medio -que afortunado me sentía- a los pocos años era de tres litros y más económica -que maravilla-. En ese tiempo creía que sin esa bebida no podría disfrutar del almuerzo, sentía que no me llenaba.

Al pasar los años gran cantidad de deportistas desfilaron en la publicidad de la infinidad de marcas que existen de bebidas carbonatadas, también artistas muy reconocidos y a la fecha uno de los mayores exponentes de la música en Guatemala es imagen de una marca bien famosa.

Pero la experiencia me demostró el daño que ocasionan al sistema digestivo, al urinario, al tegumentario, etc., me di cuenta de algo muy importante, en las películas y en las series de TV, cuando los personajes van a comer, las bebidas que hay en la mesa son por lo regular, agua pura, jugo natural, vino o cerveza, no gaseosas.

Dependiendo de la clase social y económica, así son las costumbres, pero puedo garantizar que la clase alta no toma bebidas de este tipo, porque está científicamente comprobado y la experiencia lo confirma, que este producto destruye al cuerpo, las altas dosis de azúcar arruinan el páncreas, produciendo diabetes y obesidad, el ácido daña los dientes, los riñones, la vejiga, la uretra y muchas cosas más.

Hay grupos que alegan la libertad en su extensión de la palabra y estoy de acuerdo, se debe de exigir respetar las decisiones de cada persona, pero si esta decisión me afecta directamente, entonces tiene que haber un ente regulador,  porque así como estamos actualmente, los usuarios de este producto padecen de varias enfermedades y demandan de más servicios de salud.

En este aspecto es cuando el daño pasa de lo individual a lo social, los hospitales nacionales rebosantes de pacientes demandando “lansoprazol” porque no “aguantan” la gastritis, con problemas renales, dentales, de piel, etc., entonces ¿cómo debemos de tratar este tema?, si al final a todos nos va a afectar, porque el presupuesto de salud nunca ha alcanzado y así menos.

Los “Liberales” como se hacen llamar -yo los llamo mercenarios- abogan por el libre mercado y la libertad de elección, pero si ellos son los que promueven estos productos, deberían también de promover los problemas que generan, pero ellos dicen “que cada quien haga lo que se le dé la gana”, pero como no, si ellos mismos son dueños de hospitales y productos para “curar” esos padecimientos.

La conclusión es que aquí en Guatemala se aprovechan de la ignorancia generalizada y nos muestran un estilo de vida que no se puede costear y crean la apariencia de que tomar agua pura es para gente pobre.

Cintillo de Opinión

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