“Liberales”, pena de muerte y otros demonios

John Stuart Mill en su libro “Sobre La Libertad” menciona que la libertad humana requiere libertad de gustos y de inclinaciones; la libertad de organizar nuestra vida siguiendo nuestro modo de ser y hacer lo que nos plazca. La libertad del ser humano es el desarrollo pleno de sus facultades.

Para los liberales, los verdaderos liberales, la protección de la libertad individual es el baluarte que se debe proteger y garantizar por sobre todas las cosas, se supone que “a partir de esta se puede alcanzar la verdad y garantizar la comunicación libre de ideas”. Claro que los mismos teóricos de la libertad sugieren  reglamentos entre la sociedad para no perjudicar la libertad de otros, pues “nuestra libertad termina donde inicia la libertad del otro”.

El libro la Riqueza de las Naciones de Smith, menciona la existencia del poder del mercado de ordenarlo todo, esa mano invisible que todo lo arregla, la no necesidad de un gobierno que se meta en el mercado, con esto volvemos a la libertad que tienen los sujetos de un Estado en hacer  lo que ellos quieran.

Esa libertad se transgrede cuando no se otorgan las garantías para que la persona pueda realizarse. Esto significa que usted puede comprar tortilla, pan o ir a un restaurante de lujo para aplacar su hambre, tiene la libertad de hacer lo que le plazca, si usted no tiene los recursos de ir a un restaurante de lujo, no se le está violando su libertad, simplemente no tiene la capacidad de compra de esos lujos; pero si usted tiene incapacidad económica para comprar mínimo una pieza de pan, está siendo coaccionado económicamente para hacerlo, pues la garantía liberal menciona que usted es libre en la medida en que ninguna persona, ni ningún grupo de personas interfieran en su actividad; claro que miles de personas en Guatemala no pueden comprar esa pieza de pan mínima para garantizar su alimentación y no porque sean tontas, o no son capaces de producir, sino que el mismo Estado no le garantiza los medios para obtener esa pieza de pan, a esto le llaman los liberales, coacción. Si existe esta coacción se viola el fin supremo: la libertad.

La libertad está íntimamente ligada con la pena capital, si la libertad humana es el baluarte en la corriente liberal, por principio el Estado no puede quitarle la vida a un ser humano, pues le está vedando la máxima y única forma de libertad; es por ello que uno de los legados de la filosofía liberal es la abolición de la pena capital. El Estado al quitar desproporcionadamente la libertad (la vida) se transforma en un Estado despótico.

Con esto pretendo causar más dudas que respuestas, o preguntas con obvias respuestas: ¿por qué los llamados liberales, libertarios o liberales clásicos en el país rasgan sus vestiduras por la resolución de la CC con relación a la pena de muerte? ¿Son liberales? o ¿Solo buscan sus intereses y no la libertad del ser humano? ¿Por qué defienden la libertad económica pero no la libertad política y social? Pienso que algunas de las razones de  estos mal llamados liberales, es porque son eso nada más, mal llamados, nunca letrados en su pensamiento, solo buscan sus intereses, transformándose en netcenteros de la impunidad. A estos les llamo los otros demonios.

“Si mi libertad, o la de mi clase o nación, depende de la miseria de un gran número de otros seres humanos, el sistema que promueve esto es injusto e inmoral” Isaiah Berlin.

Aclaro, no me considero libertario, ni liberal clásico como dijo Zury Ríos.

Cintillo de Opinión

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