Día de los Santos: la poca tolerancia

El día de los Santos cada persona lo vive de acuerdo a sus tradiciones y costumbres, respetemos.

Próximos a tomar el asueto del día de los Santos me llena de preguntas e incertidumbre el porque se celebra, digo se celebra porque para muchos es fiesta, se llena de colorido y comidas típicas y sobre todo los tradicionales barriletes de su Sumpango Sacatépequez.

Según un artículo que leí, muy interesante, habla que el Día de los Santos es una tradición católica, instituida en honora a todos los Santos, según por el Papa Urbano IV, para compensar cualquier fiesta de los santos durante el año por parte de los fieles. La misma se convierte en una mezcla de ancestrales ritos paganos con tradiciones católicas traídos por los Españoles en los siglos XVI y XVII. Los barriletes según varios autores afirman que son utilizados para guiar el camino de los que ya no están con nosotros, algunos otros dicen que según las creencias antiguas el choque entre el viento y el papel ahuyentaba a los malos espíritus y le daba libertada a las almas de los difuntos.

Pero porque abordar un tema que aparte de gastado todos sabemos sobre las tradiciones que se viven en nuestro país. Lo saco a colación porque hasta en eso somos poco tolerantes, no respetamos las creencias de los demás, ni si quiera nos damos la oportunidad de escuchar opiniones y hablo de los dos extremos: los que los celebran y los que no.

En mi caso, tuve una niñez y una adolescencia donde disfrute cada 1 de noviembre, mi papito (abuelito) vivió y enterró a sus padres y algunos de sus hermanos en un pueblito que se llama San José Poaquil, es del departamento de Chimaltenango. Disfrutaba tanto ir a ese lugar junto a él porque el vivía con mucha emoción y alegría. Me narraba sus historias, incluso de cómo desapareció su hermano en la época de la guerrilla, en fin tantas anécdotas contadas.

Pero ahora veo que las personas no tienen esa misma emoción, algunas van por distraerse porque cuando tuvieron en vida a sus seres queridos posiblemente los tuvieron a un lado y no les ponían ni atención. No juzgo, pero si consideró que lo hacen muchas veces por culpa. Hay otras personas que lo hacen porque les conforta y acostumbraban a comer cualquier tipo de platillo de la temporada, inclusive les dejan platos de las comidas preferidas de los seres queridos que ya fallecieron.

Hay otro tipo de personas que piensan que para que ir al cementerio “si los muertos ya están muertos”, “para que dejarles comida, si en vida se lo dieron”. O en ocasiones les da miedo el cementerio y por ello no los visitan.

Con estos dos extremos ninguno se tolera con el otro, los que van critican y criminalizan a los que no van porque los creen sin sentimientos y en oportunidades existen disputas en las familias por este tipo de casos. O bien los que no van critican a los que van a comer y pasan todo el día en el cementerio. Todos tenemos formas para demostrar lo que sentimos y deberíamos de tener esa aceptación de las costumbres de los demás y respetar.

 Cintillo de Opinión

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